Un anciano ciego identificado como Juan Ridel Domínguez Martínez fue encontrado viviendo en condiciones de extrema pobreza en San Rafael, una localidad rural de Holguín, donde sobrevive completamente solo, sin familiares cercanos y con grandes dificultades para alimentarse y realizar sus actividades diarias.
Su situación fue divulgada por el activista social Noly Blak, quien pidió ayuda para mejorar sus condiciones de vida.
El caso salió a la luz mediante un video publicado en redes sociales por Noly Blak, quien mostró la realidad del hombre dentro de su vivienda. La grabación generó una ola de reacciones entre cubanos dentro y fuera de la Isla, quienes expresaron tristeza por la situación del anciano y ofrecieron apoyo para ayudarlo.
Un anciano ciego enfrenta la soledad y la falta de recursos
Juan Ridel Domínguez Martínez perdió completamente la visión y realiza sus tareas diarias utilizando el tacto. Según explicó durante la visita de Noly Blak, vive sin hijos y perdió a todos sus familiares más cercanos, incluyendo a sus padres y a un hermano que, según sus palabras, era una persona muy importante en su vida.
La falta de redes de apoyo para los adultos mayores se ha convertido en una preocupación creciente en Cuba, donde recientemente comenzaron a surgir iniciativas privadas de cuidado para ancianos, aunque con precios que resultan inaccesibles para muchos jubilados.
El hombre duerme sobre una tabla con cartón como colchón, utiliza un cubo como baño y cocina con medios improvisados. La vivienda presenta problemas estructurales y cuando llueve el agua entra al interior. Además, cuenta con cables eléctricos pelados y expuestos, aunque el anciano asegura conocer los lugares que debe evitar tocar para no sufrir un accidente.
Su situación económica también representa una dificultad constante. Juan Ridel recibe una pensión cercana a los 3.000 pesos mensuales por su condición de discapacidad, pero debe pagar alrededor de 2.000 pesos en triciclo para trasladarse hasta el pueblo y cobrar el dinero.
La pensión no alcanza para cubrir sus necesidades básicas
Después de pagar el transporte, al anciano apenas le quedan unos 1.000 pesos para comprar alimentos y cubrir otros gastos durante todo el mes. Durante la visita, explicó que tenía solamente un poco de arroz y harina, alimentos que ni siquiera había podido preparar debido a un apagón.
En una ocasión, relató que después de hacer una larga cola en el banco llegó a la ventanilla cuando el dinero disponible se había agotado, una situación que aumentó su preocupación sobre cómo podría pagar el transporte y conseguir comida.
Noly Blak pide apoyo para mejorar la vida del anciano
Ante la situación, Noly Blak compartió información para quienes deseen colaborar con Juan Ridel. El activista publicó una cuenta en pesos cubanos y un número de WhatsApp para organizar las ayudas y confirmar las transferencias recibidas.
Los comentarios en redes sociales reflejaron una amplia respuesta solidaria. Usuarios pidieron que alguien pudiera cuidar al anciano, enviaron mensajes de apoyo y agradecieron la labor de Noly Blak por visibilizar casos de personas vulnerables.
El activista ha impulsado anteriormente campañas similares en Holguín para ayudar a familias y personas en situaciones de pobreza extrema. El caso de Juan Ridel se suma a otras historias de adultos mayores cubanos que enfrentan dificultades por la falta de recursos, los altos precios de los alimentos y el deterioro de los servicios básicos.