El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla afirmó durante una entrevista con la cadena estadounidense NBC News que Cuba continúa funcionando con una “estabilidad relativa”, a pesar de las dificultades económicas, energéticas y sociales que atraviesa la isla.
El funcionario calificó esta situación como un “resultado impresionante” y atribuyó la continuidad del país a las medidas aplicadas por el Gobierno y al apoyo de la población.
Rodríguez aseguró que la permanencia de los servicios y la capacidad del Estado para enfrentar las dificultades responden a “la eficacia de las fórmulas que aplica nuestro gobierno”.
Según explicó, la participación ciudadana también ha sido un elemento importante para afrontar los problemas que afectan al país.
Durante la conversación, el ministro de Relaciones Exteriores rechazó las críticas que describen a Cuba como un “Estado fallido” y defendió el sistema político vigente.
Ante cuestionamientos sobre el papel del Partido Comunista de Cuba y la ausencia de elecciones multipartidistas, afirmó que las autoridades cubanas se sienten “muy confortables con el orden constitucional”.
El canciller reconoce apagones, falta de agua y problemas en la salud pública
Aunque defendió la gestión gubernamental, Rodríguez reconoció durante la entrevista varias dificultades que enfrenta la población. El canciller admitió que los cortes eléctricos pueden extenderse durante “prácticamente todo el día” y señaló que el suministro de agua se encuentra “fuertemente afectado” en diferentes zonas del país.
El funcionario también mencionó problemas para garantizar medicamentos, dispositivos médicos, equipos especializados e insumos necesarios para tratamientos como la hemodiálisis.
Rodríguez atribuyó estas limitaciones principalmente a las sanciones de Estados Unidos contra Cuba. Según su explicación, las restricciones estadounidenses han afectado el acceso a combustible, alimentos, medicinas y redes internacionales de suministro necesarias para la economía nacional.
La crisis cubana mantiene el debate sobre sus causas y consecuencias
La posición del Gobierno cubano sostiene que el endurecimiento del embargo económico estadounidense es el principal factor detrás de la situación actual.
Rodríguez ha reiterado que Washington busca limitar la capacidad de la isla para obtener recursos esenciales.
Sin embargo, sectores críticos del Gobierno, organizaciones independientes y reportes periodísticos señalan que la crisis responde también a problemas internos y a un deterioro prolongado de los servicios públicos.
Entre las dificultades más señaladas aparecen los apagones provocados por el déficit de generación eléctrica, la escasez de combustible, las limitaciones para adquirir alimentos y medicamentos, además del impacto en sectores económicos como el turismo.
La reducción de visitantes internacionales y la baja ocupación hotelera han afectado una de las principales fuentes de ingresos en divisas del país.
Al mismo tiempo, el aumento de la migración de cubanos hacia otros países refleja el impacto de la falta de oportunidades y las condiciones de vida actuales. Mientras el Gobierno insiste en que mantiene la capacidad de funcionamiento de Cuba bajo circunstancias adversas, sus críticos sostienen que la realidad diaria de muchos ciudadanos muestra una crisis más profunda.