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Sale a la luz la escalofriante confesión de un cubano por triple asesinato en Miami

Una prueba de ADN provocó un giro en el interrogatorio y llevó al acusado a contar a los detectives cómo ocurrieron los tres crímenes

Un jurado de Miami-Dade escuchó la confesión que Alberto Sierra ofreció a los investigadores nueve días después de asesinar a su esposa, de quien estaba separado, y a las dos hijas de la mujer en noviembre de 2012. La grabación forma parte ahora del proceso que determinará si el acusado recibe cadena perpetua o es condenado a muerte.

Sierra, actualmente de 42 años y quien se declaró culpable de tres cargos de asesinato y otros tres de secuestro, describió ante el detective Juan Carlos Chaidez cómo ocurrieron los crímenes. El interrogatorio fue registrado el 19 de noviembre de 2012 en una cinta VHS.

Las víctimas fueron Gladys Machado y sus hijas Julia y Daniela Padrino, de seis y tres años. Otro hijo de Machado, Michael, de cinco años, no se encontraba en la vivienda cuando ocurrieron los hechos.

El jurado escucha la confesión de Alberto Sierra

Durante la entrevista, Sierra reconoció que inmovilizó a Machado atándole las manos detrás de la espalda con una cuerda de nailon. Posteriormente explicó a los investigadores cómo acabó con la vida de la mujer y de las dos menores mediante asfixia con bolsas de plástico.

Según su confesión, Julia llegó a ver el cuerpo de su madre y comenzó a llorar. Daniela se encontraba dormida cuando Sierra entró en la habitación donde estaba la niña.

El acusado también relató las acciones que realizó posteriormente para intentar eliminar evidencias dentro de la vivienda. Mencionó la limpieza del dormitorio principal, el vestidor, el baño, la cocina y otras áreas de la casa.

Durante el juicio también se mostraron videos de las menores y se reprodujeron partes de la declaración relacionadas con actos cometidos después de las muertes.

Los cuerpos fueron encontrados dentro de un armario

Sierra explicó que la confrontación comenzó después de una visita al Mall of the Americas, donde el grupo había comprado helados para los niños. Según declaró, una llamada telefónica que recibió Machado provocó una discusión relacionada con sus sospechas de que ella mantenía una relación con otro hombre.

La fiscalía sostiene que Sierra secuestró a Machado y a las menores amenazándolas con un cuchillo antes de trasladarlas hasta la vivienda donde posteriormente fueron asesinadas.

Los cuerpos permanecieron ocultos hasta que un vecino detectó un fuerte olor a descomposición. Las autoridades encontraron los cadáveres dentro del armario del dormitorio principal varios días después de los asesinatos.

Una prueba de ADN cambió el interrogatorio

Durante el contrainterrogatorio, la defensa cuestionó al detective Chaidez sobre la estrategia empleada para obtener la confesión. La abogada Joyce Brenner preguntó si había mantenido una actitud calmada con el objetivo de ganar la confianza de Sierra.

Chaidez respondió que ya había establecido una relación con el sospechoso durante contactos anteriores. También señaló que le resultó llamativa la tranquilidad con la que respondía preguntas relacionadas con sus sospechas sobre Machado.

El punto decisivo de la entrevista llegó cuando los investigadores confrontaron a Sierra con pruebas de ADN encontradas en las víctimas. Según el detective, el acusado permaneció mirando hacia la mesa, comenzó a temblar y finalmente anunció que explicaría lo ocurrido.

La defensa busca evitar la pena capital y sostiene que Sierra sufrió durante su infancia una grave lesión cerebral que habría provocado cambios permanentes en su personalidad. El jurado deberá decidir ahora si permanece encarcelado de por vida o recibe una sentencia de muerte.

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