México suspendió sus envíos de petróleo y combustibles a Cuba durante el segundo trimestre de 2026, en momentos en que Estados Unidos ha incrementado la presión sobre los suministros energéticos hacia la Isla. La interrupción golpea una de las principales fuentes externas de hidrocarburos de La Habana, que enfrenta escasez de combustible, apagones prolongados y dificultades para sostener la generación eléctrica.
La suspensión quedó reflejada en un informe presentado por Petróleos Mexicanos (Pemex) ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). El documento identifica a Servicios Logísticos y Recursos Estratégicos como la filial encargada desde 2023 de adquirir crudo y derivados de otras empresas de Pemex para exportarlos a Cuba.
Pemex frena una fuente clave de combustible para Cuba
Durante los primeros seis meses de 2026, la filial mexicana exportó un promedio de 900 barriles diarios de productos petroleros por un valor de 14,7 millones de dólares, según el reporte entregado a la SEC. Las ventas representaron apenas el 0,1% de las exportaciones totales de Pemex, pero tenían una importancia mayor para Cuba por su limitada disponibilidad de proveedores.
México había ganado protagonismo como abastecedor de la Isla ante la reducción de otras fuentes de suministro. En 2025, Pemex proporcionó hidrocarburos valorados en unos 496 millones de dólares como parte de una relación comercial iniciada en 2023.
Algunas entregas también fueron presentadas por el Gobierno de Claudia Sheinbaum como ayuda humanitaria. El respaldo llegó mientras Cuba sufría una combinación de déficit de combustible, deterioro de sus termoeléctricas y extensos cortes de electricidad que han afectado hogares, empresas y servicios básicos.
Presión de Estados Unidos sobre los suministros de petróleo
La paralización de los cargamentos ocurre además bajo una política de creciente presión estadounidense contra el suministro de combustible a Cuba. Washington ha endurecido sus acciones sobre el sector energético cubano, mientras el Gobierno de La Habana responsabiliza a las medidas estadounidenses por parte del agravamiento de la crisis.
El tema coloca a México en una posición delicada. El país ha mantenido relaciones diplomáticas con Cuba durante décadas y evitó romper sus vínculos con La Habana incluso durante etapas de fuertes tensiones entre el gobierno cubano y Washington.
La cooperación mexicana también ha incluido alimentos, medicamentos y otros recursos durante situaciones de emergencia. Sin embargo, esos apoyos han generado cuestionamientos internos sobre el uso de recursos públicos en el extranjero mientras México afronta sus propias necesidades de infraestructura y servicios.
Cuba enfrenta un escenario energético más complicado
La interrupción de una fuente de petróleo como la mexicana aumenta las dificultades para el sistema energético cubano. La Isla ha sufrido repetidos colapsos de su red eléctrica durante 2026, además de apagones que en determinados territorios se prolongan durante decenas de horas.
Para La Habana, cualquier reducción adicional de combustible limita el margen para operar termoeléctricas, generación distribuida, transporte y actividades económicas. Para México, la suspensión representa una modificación significativa de una política energética que durante los últimos años había convertido al país en uno de los proveedores relevantes de Cuba.