El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no recibió este viernes el Premio Nobel de la Paz de 2026, que fue otorgado a la jurista sudafricana Navi Pillay, y apenas horas después su Administración anunció nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional (CPI), institución donde la galardonada ejerció como jueza.
Washington presentó las medidas como parte de su estrategia para impedir que el tribunal actúe contra ciudadanos estadounidenses y aliados de EEUU.
La coincidencia ocurre un día después de que Trump reiterara públicamente que consideraba merecer el Nobel por su intervención en varios conflictos internacionales. El mandatario afirmó que había contribuido a resolver ocho guerras y que había evitado, según sus palabras, una posible catástrofe mundial relacionada con Irán.
Navi Pillay gana el Nobel que Trump reclamaba públicamente
El Comité Noruego del Nobel anunció este viernes que Navi Pillay recibió el Premio Nobel de la Paz “por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”. La organización destacó su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y su papel en el desarrollo de mecanismos destinados a perseguir crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad.
Pillay, de 85 años, fue jueza de la Corte Penal Internacional y también presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Entre 2008 y 2014 ocupó además el cargo de alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Más recientemente encabezó una comisión de investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados.
La elección dejó fuera a Trump, quien había intensificado durante los últimos meses sus referencias públicas al galardón. Un día antes del anuncio, afirmó que sería un “gran descrédito” no reconocer sus esfuerzos diplomáticos, aunque también admitió que dudaba de obtener el premio.

EEUU amplía las sanciones contra la Corte Penal Internacional
Horas después de conocerse la decisión del Nobel, el Departamento de Estado anunció nuevas medidas contra la CPI. La Administración Trump señaló que ya había sancionado a 17 personas vinculadas con el tribunal y que las nuevas acciones buscan “defender la soberanía estadounidense” frente a una institución que Washington considera una amenaza para sus ciudadanos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha cuestionado repetidamente la autoridad de la CPI y la ha calificado como una institución que actúa fuera de los límites aceptables para Estados Unidos. Washington no forma parte del tribunal y rechaza que este pueda ejercer jurisdicción sobre estadounidenses.
Las nuevas sanciones son más amplias que medidas anteriores y podrían afectar a compañías que proporcionen servicios a la Corte. La CPI respondió calificándolas como un ataque al Estado de derecho y pidió respaldo a sus 125 Estados miembros para garantizar la continuidad de sus operaciones.
La relación entre Trump y la CPI ya era conflictiva
El enfrentamiento entre Washington y la Corte Penal Internacional comenzó antes del anuncio del Nobel. Estados Unidos ha criticado investigaciones relacionadas con militares estadounidenses y, más recientemente, las órdenes de arresto emitidas contra dirigentes israelíes. La CPI también mantiene una orden contra el presidente ruso Vladimir Putin.
Por tanto, no existe evidencia de que las sanciones hayan sido impuestas como represalia por la victoria de Pillay. Sin embargo, la secuencia resulta llamativa: Trump reclamó públicamente el Nobel, el comité eligió a una exjueza de una institución enfrentada con Washington y, pocas horas después, su Administración endureció las medidas contra esa misma corte.