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Cubanos relatan cómo sobrevivieron a disparos y tormentas para llegar a EEUU

Los protagonistas gastaron miles de dólares, sufrieron deportaciones y realizaron varios intentos antes de establecerse en Estados Unidos

Tres emigrantes cubanos relataron en un documental difundido en YouTube los peligros que enfrentaron para llegar a Estados Unidos, desde tormentas en alta mar y disparos durante una travesía hasta una deportación desde México.

Sus testimonios muestran las dificultades de quienes deciden abandonar Cuba en busca de mejores condiciones de vida, ante la crisis económica y la imposibilidad de cubrir las necesidades básicas de sus familias.

Las historias aparecen en el tercer episodio de la serie Descifrando Realidades, dirigida por el comunicador Nayib Yara. La producción, de aproximadamente 45 minutos, reúne los testimonios de Yaser, Dayana y Lissette, quienes explican los riesgos y gastos que asumieron para salir del país.

Cubano navegó durante horas sin rumbo antes de llegar a Florida

Yaser decidió emigrar después de comprobar que sus ingresos, pese a trabajar en varios empleos, no alcanzaban para cubrir las necesidades familiares. Para concretar su salida se unió a otras 31 personas que construyeron una embarcación metálica en una finca próxima a la costa cubana.

Los participantes aportaron 300 dólares cada uno y dedicaron dos semanas a preparar la travesía. Durante la salida tuvieron que esconderse en un camión cargado de arena para evitar que agentes policiales descubrieran sus planes.

Una vez en el mar comenzaron las dificultades. La brújula dejó de funcionar y el grupo pasó 11 horas sin una orientación adecuada. Yaser consiguió recuperar el rumbo utilizando el GPS de su teléfono móvil.

La embarcación también enfrentó tres tormentas antes de aproximarse a Florida. Los viajeros finalmente distinguieron el faro de Dry Tortugas cuando el dispositivo que les permitía navegar tenía apenas un 3% de batería.

Cubana denuncia disparos durante su primer intento de escapar de la Isla

Dayana necesitó tres intentos para alcanzar Estados Unidos. En el primero, cuando viajaba en una embarcación junto a otros cubanos, fue interceptada por autoridades de la Isla.

Según denunció, los agentes realizaron disparos y trataron de impedir que continuaran navegando. Algunos ocupantes terminaron lanzándose al agua para alcanzar la costa. Su relato constituye una denuncia personal sobre la actuación de las autoridades durante aquel operativo.

Después decidió utilizar la ruta migratoria por Centroamérica. Pagó 3.400 dólares para viajar a Nicaragua y continuar por tierra hasta México, pero tampoco consiguió llegar a la frontera estadounidense.

La mujer contó que funcionarios migratorios mexicanos les hicieron creer que serían trasladados a otro albergue. En cambio, terminaron en un aeropuerto, desde donde fueron deportados a Cuba.

Lejos de abandonar su propósito, reunió otros 3.600 dólares para realizar un tercer viaje. Durante esa travesía tuvo que navegar por la costa mexicana del Pacífico en una embarcación que presentó problemas mecánicos. Finalmente logró continuar hasta territorio estadounidense.

Ocho meses en México antes de conseguir entrar a Estados Unidos

Lissette, la tercera protagonista, optó por salir de Cuba utilizando una visa canadiense que consiguió mediante las gestiones de su hijo. Antes de partir vendió sus muebles y otras pertenencias para financiar el viaje.

Su estancia en México se prolongó durante ocho meses. En ese período enfrentó dificultades económicas, sufrió una fractura de brazo y necesitó ayuda financiera de su hija, residente en Estados Unidos.

Finalmente obtuvo una cita mediante la aplicación CBP One y pudo presentarse en un punto fronterizo de Ciudad Juárez para ingresar al país norteamericano.

Al comparar sus condiciones actuales con las que tenía en Cuba, destacó el acceso a servicios médicos y medicamentos. También manifestó que durante gran parte de su vida en la Isla había tenido que concentrarse en resolver las necesidades más elementales.

Los tres relatos muestran distintas consecuencias de la crisis migratoria cubana. Mientras algunos ciudadanos arriesgan sus vidas en embarcaciones improvisadas, otros venden sus bienes y gastan miles de dólares en recorridos internacionales sin garantías de alcanzar su destino.

La situación se produce en medio de una prolongada disminución demográfica. Según las cifras oficiales divulgadas en julio de 2026, Cuba perdió 313.414 habitantes durante 2025, en un contexto marcado por la escasez de productos básicos, los bajos salarios y los apagones.

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