El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel advirtió que la escasez de alimentos amenaza la estabilidad social del país durante una evaluación del Ministerio de la Agricultura celebrada el jueves 22 de octubre de 2026.
El mandatario reconoció que la falta de combustible y la disminución de trabajadores rurales dificultan la producción agropecuaria, mientras exigió acelerar las transformaciones aprobadas por su Gobierno para aumentar la disponibilidad de comida.
Durante el encuentro, Díaz-Canel relacionó la seguridad alimentaria con la estabilidad del sistema político cubano. «Si no hay alimentos, no hay estabilidad social», declaró ante funcionarios y trabajadores del sector. También reconoció que la población necesita resultados concretos en un contexto marcado por la escasez de productos básicos y las dificultades económicas de numerosas familias.
Díaz-Canel reconoce que la escasez de comida amenaza la estabilidad social
Las declaraciones se produjeron al finalizar una visita de trabajo del Comité Central del Partido Comunista al Ministerio de la Agricultura y sus grupos empresariales. Según informó la Presidencia, los encuentros estuvieron dedicados a evaluar la aplicación de las 176 transformaciones económicas y sociales impulsadas por las autoridades, especialmente aquellas relacionadas con la producción agropecuaria.
No es la primera vez que Díaz-Canel relaciona el abastecimiento de alimentos con el respaldo de la población a sus políticas. En septiembre reconoció que las reformas económicas perderían credibilidad si no lograban mejorar la alimentación de los cubanos.
El mandatario identificó la estabilización del Sistema Electroenergético Nacional y la soberanía alimentaria como dos prioridades del país. Ambas están relacionadas: los apagones y la falta de carburantes afectan el funcionamiento de equipos agrícolas, el traslado de mercancías y las actividades necesarias para producir y distribuir alimentos. Sin embargo, no presentó un plazo concreto para superar esas dificultades.
Falta de combustible y emigración agravan la crisis agrícola en Cuba
Díaz-Canel admitió que trabajar la tierra resulta especialmente complicado cuando apenas existe combustible disponible. A ese problema sumó la emigración desde las comunidades rurales y la reducción de la fuerza laboral. La combinación limita la capacidad de las entidades agrícolas para aumentar sus cosechas y responder a las necesidades de abastecimiento.
El gobernante insistió en que las dificultades no deben paralizar a las instituciones encargadas de producir comida. También pidió mejorar las condiciones de vida en el campo y ofrecer oportunidades a los jóvenes para frenar la salida de trabajadores. Estas prioridades forman parte de las transformaciones que el Ejecutivo pretende aplicar, aunque todavía no se han divulgado resultados suficientes para comprobar su impacto general.
Gobierno cubano presenta 176 transformaciones sin garantizar más alimentos
El ministro de la Agricultura, Idael Pérez Brito, explicó que se han actualizado 20 normas jurídicas relacionadas con el uso de la tierra, las cooperativas, la comercialización y el financiamiento. Las modificaciones también contemplan una mayor participación de distintos actores económicos y mecanismos para facilitar las operaciones del sector.
Por su parte, el primer ministro Manuel Marrero Cruz informó que ya están elaboradas las políticas correspondientes a 170 de las 176 transformaciones, respaldadas por 214 disposiciones jurídicas. No obstante, reconoció que persisten dificultades para comprender y aplicar esas normas en las estructuras productivas. También señaló que las medidas buscan aumentar la oferta de alimentos y atender las insatisfacciones por los precios.
Las autoridades sostienen que las nuevas regulaciones permitirán aprovechar mejor los recursos disponibles. Sin embargo, durante el encuentro no se presentó un balance nacional actualizado que demostrara cuánto ha aumentado la producción gracias a estas decisiones. La incertidumbre persiste: recientemente, el viceministro de Agricultura, Telce González, reconoció que no podía precisar cuándo mejorarían las condiciones alimentarias de la población.
Las declaraciones de Díaz-Canel reflejan la importancia que el propio Gobierno atribuye al problema alimentario. Para millones de familias cubanas, la cuestión continúa siendo el acceso cotidiano a productos básicos y su elevado costo. Mientras las autoridades insisten en modificar la gestión agrícola, sigue pendiente demostrar que esas transformaciones pueden traducirse en más comida y precios al alcance de la población.