Durante la madrugada del 1 de enero de 2026, un nuevo feminicidio sacudió a la Isla, esto luego de que se reportara el asesinato de una mujer en el barrio de Altamira, en Santiago de Cuba.
La vĆctima fue identificada como Yuleidis SĆ”nchez RodrĆguez, de 43 aƱos de edad, madre de tres hijos. La situación ha generado indignación en redes, pues esta fue brutalmente asesinada por un hombre con antecedentes de amenazas previas.
Ataque mortal en plena vĆa pĆŗblica
La vĆctima fue sorprendida por su agresor cuando salĆa de su vivienda para llevar alimentos a familiares.
El ataque ocurrió en la Carretera TurĆstica del Reparto Altamira, cerca del antiguo Motel La Turbina, hoy ocupado por personal militar. SegĆŗn los reportes, Yuleidis fue apuƱalada con dos cuchilladas, una en el cuello y otra en la pierna, lo que le causó una muerte casi instantĆ”nea.
El agresor, identificado como Neudis Callis Cureaux, de 43 aƱos, habĆa acechado previamente a la vĆctima, lo que sugiere que el crimen fue premeditado. Callis Cureaux permanece prófugo, y las autoridades aĆŗn no han ofrecido información pĆŗblica sobre su captura.
Un historial de amenazas ignoradas
Testimonios de personas cercanas a la vĆctima revelaron que el agresor habĆa amenazado de forma constante a Yuleidis, pese a que ambos ya no mantenĆan una relación sentimental.
La mujer, al parecer, habĆa decidido separarse de Ć©l, lo que habrĆa desencadenado una serie de actos de hostigamiento, sin que se tomaran medidas de protección adecuadas por parte de las autoridades.
El feminicidio ha dejado una familia destrozada, con tres hijos huérfanos, incluido uno de apenas 14 años. Para amigos y familiares, el asesinato no fue un hecho aislado, sino la culminación de una serie de amenazas que nunca fueron tomadas en serio por las autoridades competentes.
Reacciones en redes sociales
El asesinato ha generado una ola de reacciones en redes sociales, donde varios usuarios han expresado su preocupación por el aumento de la violencia en Cuba y la falta de respuesta institucional ante estos crĆmenes.
La impunidad, aseguran muchos, sigue siendo un factor determinante en la perpetuación de estos delitos, especialmente en casos de violencia de género.
A pesar de la creciente indignación pública, las autoridades locales no han proporcionado detalles sobre las investigaciones, lo que ha incrementado la sensación de desprotección entre los ciudadanos.
Algunos comentarios en las redes sociales exigen sanciones mƔs severas para los agresores y una mayor efectividad del sistema judicial para prevenir feminicidios y proteger a las mujeres.