Delcy Rodríguez sustituye a Marcano Tábata, encargado de la seguridad de Maduro
Esta decisión se produce tras la reciente captura del presidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses
En un movimiento inesperado, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó al general Javier Marcano Tábata, quien hasta ahora era responsable de la guardia de honor presidencial y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
Esta decisión se produce tras la reciente captura del presidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses, en una operación que también resultó en la muerte de al menos 32 cubanos vinculados al régimen de La Habana.
Según información de BBC Mundo, la destitución de Marcano Tábata tiene lugar pocos días después de la intervención estadounidense en Caracas, que culminó con la detención de Maduro, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.
La operación ha desestabilizado aún más la ya frágil estructura de poder del régimen venezolano. La decisión de Rodríguez se interpreta como un intento por consolidar su liderazgo ante una situación interna cada vez más crítica.
El papel de la DGCIM en la represión
La Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), que estuvo bajo el mando de Marcano Tábata, ha sido uno de los cuerpos más represivos en Venezuela, participando activamente en violaciones de derechos humanos, torturas y detenciones arbitrarias desde 2013, según la ONU.
A pesar de la destitución de Marcano Tábata, los analistas consideran que el reemplazo por el general Gustavo González López, antiguo jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), no implica un cambio de fondo en las políticas represivas del régimen.
Los impactos de la caída de Maduro
El impacto de la caída de Maduro en el sistema de protección del poder político ha dejado al descubierto graves fallos de seguridad, lo que analistas interpretan como una de las razones clave para la destitución de Marcano Tábata.
La sustitución por González López refuerza el perfil represivo del aparato de seguridad venezolano, con pocos cambios en su estructura interna.
Mientras tanto, la presión internacional sobre Venezuela se incrementa. El presidente de Estados Unidos ha afirmado que mantiene contactos con el gobierno interino, pero ha condicionado cualquier acuerdo a exigencias estratégicas, como el control de la industria petrolera venezolana.
Desde Caracas, Rodríguez ha alternado entre condenar la captura de Maduro y hacer llamados a explorar nuevas formas de cooperación internacional.
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