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¿Quiere una tercera guerra mundial? Trump ofrece paz “por la fuerza”

El estadounidense sigue el mismo discurso de Hitler en la Alemania Nazi, de supuestas amenazas y la necesidad de expansión territorial

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar tensiones diplomáticas con aliados europeos tras una serie de publicaciones en su red Truth Social, en las que criticó al Reino Unido, cuestionó decisiones de Francia y reiteró su intención de que Estados Unidos asuma el control de Groenlandia, incluso sin descartar el uso de la fuerza.

Sus mensajes incluyeron la difusión de comunicaciones privadas y afirmaciones que han sido interpretadas por analistas como una escalada bélica que podría llevar a un conflicto armado internacional.

En uno de los mensajes, Trump se refirió de forma irónica al Reino Unido como un aliado “brillante” por su decisión de avanzar en la cesión de soberanía de las islas Chagos a Mauricio, un proceso respaldado por resoluciones internacionales y negociaciones bilaterales.

El mandatario estadounidense calificó la medida como un acto de “debilidad” y la vinculó con lo que describió como riesgos para la seguridad de Estados Unidos, pese a que anteriormente había expresado respaldo a ese acuerdo.

Trump sostuvo que la transferencia del archipiélago, donde se encuentra la base militar de Diego García, favorecería indirectamente a potencias como China y Rusia. En ese contexto, afirmó que solo el uso de la fuerza garantiza el respeto internacional y aseguró que, bajo su gobierno, EEUU ha recuperado una posición de poder global.

En el mismo mensaje, incluyó la situación de Groenlandia dentro de una “lista de razones” por las que considera que la isla ártica debe pasar a control estadounidense.

El mandatario fue más allá al insistir en que Dinamarca y otros países europeos deben aceptar ese planteamiento. Acompañó sus declaraciones con una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparece junto a altos funcionarios de su gobierno plantando una bandera estadounidense en Groenlandia, junto a la leyenda “Territorio estadounidense, 2026”.

Posteriormente, reiteró que no existe “marcha atrás” en su intención de anexionar la isla, alegando motivos de seguridad nacional y global.

“En este punto todos están de acuerdo: EEUU es el país más poderoso del mundo (…) Somos el único poder que puede garantizar la PAZ en todo el mundo, y esto se logra de manera muy sencilla, a través de la FUERZA”, escribió en tono amenazante en su red social.

 

Estas declaraciones se producen en un contexto más amplio de amenazas y advertencias dirigidas por Trump a otros países, incluidos México, Canadá y socios europeos, mediante referencias a posibles intervenciones, sanciones o acciones unilaterales.

Especialistas en relaciones internacionales han advertido que este patrón de comportamiento, caracterizado por impulsividad, grandilocuencia y confrontación constante, recuerda a dinámicas descritas en estudios históricos sobre liderazgos autoritarios del siglo XX.

Historiadores como Ian Kershaw y Timothy Snyder han señalado que Adolf Hitler, líder de la Alemania Nazi, utilizó una retórica basada en agravios nacionales, supuestas amenazas externas y la necesidad de expansión territorial para justificar acciones que desembocaron en la Segunda Guerra Mundial.

Analistas subrayan que, si bien los contextos históricos son distintos, existen similitudes en el uso del discurso de fuerza, la descalificación de aliados y la normalización de la idea de la guerra como instrumento político.

Diversos ensayos históricos también documentan cómo EEUU ha obtenido beneficios económicos, industriales y geopolíticos de conflictos armados internacionales, particularmente durante las dos guerras mundiales del siglo XX y en enfrentamientos posteriores.

Sin embargo, expertos advierten que una escalada deliberada promovida desde la principal potencia militar del mundo podría tener consecuencias de una magnitud comparable a aquellas guerras, con efectos devastadores a escala global.

En Europa, las reacciones no se han hecho esperar. Gobiernos y líderes políticos han expresado preocupación por el impacto de las declaraciones de Trump sobre la cohesión de la OTAN y la estabilidad internacional.

La insistencia del presidente estadounidense en recurrir a la fuerza y en redefinir fronteras ha sido vista como un desafío directo al orden internacional vigente.

Las publicaciones de Trump en Truth Social, lejos de ser mensajes aislados, reflejan una línea política que, según observadores internacionales, incrementa el riesgo de confrontaciones mayores y coloca a EEUU en una posición de creciente aislamiento frente a sus propios aliados.

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