Así está la crisis: cubanos se comieron al cocodrilo que escapó del zoológico
La escasez, los altos precios, y la venta en divisas, ha llevado a muchos a buscar fuentes alternativas de proteína para sobrevivir
El cocodrilo que escapó recientemente del zoológico de Caibarién, en la provincia de Villa Clara, habría sido sacrificado por residentes de la zona para consumir su carne, según evidencias difundidas en redes sociales.
Restos del animal fueron hallados el pasado viernes en el área conocida como La Picadora, lo que apunta a que el reptil no fue recuperado por las autoridades, sino aprovechado como fuente de alimento.
Las imágenes fueron compartidas por el perfil de Facebook La Tijera, donde se muestran partes del cuerpo del cocodrilo abandonadas en el lugar.
El hecho ha generado reacciones entre usuarios que vinculan directamente lo ocurrido con la grave escasez de alimentos que atraviesa el país, una situación documentada de forma reiterada por medios independientes.
El animal había escapado del zoológico días antes, tras salir por una abertura en la cerca de su recinto. Luego de la fuga, las autoridades locales emitieron advertencias a la población para que evitara acercarse al cocodrilo y notificara cualquier avistamiento.
Sin embargo, el desenlace fue distinto al previsto y terminó con la muerte del reptil a manos de pobladores.
Lejos de representar un riesgo para los vecinos, el cocodrilo terminó siendo vulnerable frente a un contexto marcado por la necesidad alimentaria extrema.
En redes sociales, varios usuarios interpretaron el suceso como una consecuencia directa del hambre acumulada y de la falta de opciones para acceder a proteínas de origen animal.
La carne de cocodrilo es consumida en distintos países y es conocida por su alto contenido proteico y bajo nivel de grasa. También aporta minerales como hierro y fósforo. Su sabor suele describirse como similar al del pollo o el pescado, con una textura firme.
En términos culinarios, puede prepararse de múltiples formas, como asada, frita o en guisos, lo que la convierte en una carne adaptable.
No obstante, el debate generado por este caso va más allá del valor nutricional del animal. Medios independientes han documentado en los últimos años el aumento del consumo de carnes no convencionales en Cuba, como caballo, gatos, perros, jicoteas e incluso animales silvestres, en un contexto de desabastecimiento prolongado.
Algunos de estos casos han estado acompañados de denuncias por maltrato animal y sacrificios clandestinos, ante la ausencia de controles efectivos.
La crisis alimentaria ha sido descrita por organizaciones y medios alternativos como una de las más graves en décadas. La escasez de carne de cerdo, pollo y res, junto con los altos precios en el mercado informal y la venta de alimentos en divisas, ha llevado a muchas personas a buscar fuentes alternativas de proteína para sobrevivir.
Los comentarios en redes sociales reflejan ese clima. Algunos usuarios expresaron alarma por el nivel de deterioro social, mientras otros señalaron la normalización de situaciones que antes resultaban impensables.
Varias opiniones coincidieron en que el hambre ha erosionado límites éticos y sensibilidades básicas.
El caso también volvió a poner bajo escrutinio al zoológico de Caibarién, señalado desde hace años por el deterioro de sus instalaciones y las condiciones en las que viven los animales.
La fuga del cocodrilo, causada por una falla estructural visible, expuso la falta de recursos y mantenimiento en estas instituciones.
Lo ocurrido resume dos problemas estructurales que convergen: la crisis alimentaria que afecta a la población y la negligencia institucional en el cuidado de los animales, en un país donde la escasez y la falta de inversión no distinguen entre especies.



