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Sheinbaum exhibe a Cuba sin querer y derriba la mentira del “bloqueo” de EEUU

Al defenderse de los cuestionamientos, la presidenta mexicana desmintió la versión oficial de la dictadura, que se ha victimizado por décadas

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, desmintió el eterno mito del “bloqueo” estadounidense que, históricamente, la dictadura de Cuba ha mantenido por décadas, al confirmar que la Isla mantiene nexos comerciales con múltiples naciones.

Mientras el gobierno cubano se ha victimizado por décadas de “no poder” acceder a alimentos, medicinas y otros insumos debido al embargo ordenado por el gobierno de Estados Unidos, la propia aliada del régimen confirmó que si el régimen no provee estos productos a su población, es porque no quiere hacerlo.

La narrativa sostenida durante décadas por el régimen cubano para explicar la crisis económica de la Isla ya había tenido pruebas en contra, como todo el pollo y carne que Cuba compra directamente de EEUU, y que se destina a los hoteles para los extranjeros, en lugar de a la población.

Durante una intervención pública, Sheinbaum reconoció que Cuba mantiene relaciones comerciales con numerosos países y que México es solo uno de ellos.

“Algo que es importante que sepan es que Cuba tiene comercio con muchos países, no es porque la oposición quiera que ahora ‘México es el único país’, no”, declaró.

La afirmación fue hecha en su propia defensa, luego de que sus nacionales cuestionaran la estrecha relación de la presidenta con la dictadura de Cuba y su preocupación excesiva por proveer a la Isla comunista de petróleo y otros insumos.

Sin embargo, al defenderse no notó que con ello contradice la versión oficial del Gobierno de La Habana que presenta el embargo estadounidense como un bloqueo total que impediría el acceso a alimentos, medicinas y otros insumos básicos.

De acuerdo con estos análisis, las palabras de la mandataria mexicana confirman que Cuba puede importar productos esenciales desde múltiples mercados internacionales, incluidos países de América Latina, Europa y Asia.

En ese contexto, especialistas y periodistas independientes subrayan que la escasez crónica que enfrenta la población no puede atribuirse a las sanciones de Washington, sino a decisiones internas de gestión y asignación de recursos.

El embargo de EEUU, vigente desde la década de 1960, restringe operaciones financieras y comerciales con entidades estadounidenses, pero no prohíbe el comercio de Cuba con el resto del mundo.

Tampoco impide la importación de alimentos y medicinas, que incluso pueden adquirirse a empresas estadounidenses bajo licencias específicas.

Esta diferencia entre embargo y bloqueo ha sido señalada reiteradamente por economistas y observadores internacionales, así como por medios alternativos dentro y fuera de la Isla.

México, Canadá, España, China y varios países de América Latina figuran entre los principales socios comerciales de Cuba. A ello se suma el acceso a mercados europeos y a líneas de crédito internacionales, aunque limitadas.

Pese a todo esto, la realidad cotidiana en la Isla muestra desabastecimiento de alimentos, escasez de medicamentos, apagones prolongados y deterioro de los servicios públicos.

Una de las principales causas radica en la priorización del gasto estatal hacia sectores como el turismo internacional, proyectos hoteleros y el sostenimiento del aparato gubernamental y militar, en detrimento del consumo interno y la inversión social.

Las declaraciones de Sheinbaum, lejos de reforzar la narrativa oficial cubana, han sido interpretadas como una admisión involuntaria de que el problema central no es la imposibilidad de comerciar, sino la forma en que el régimen administra los recursos disponibles.

 

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