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Fallece Robert Duvall a los 95 años, estrella de ‘El Padrino’ y ‘Apocalipsis ahora’

Prefería personajes contenidos, silenciosos, pero con una carga emocional profunda, participó en más de 80 filmes y fue ganador del Oscar

El actor estadounidense Robert Duvall, una de las figuras más influyentes y respetadas del cine del siglo XX y comienzos del XXI, falleció a los 95 años en su rancho del estado de Virginia, según confirmó su familia en un comunicado difundido este domingo.

Con su muerte se cierra una carrera de más de seis décadas marcada por la sobriedad interpretativa, la disciplina actoral y una presencia constante en algunas de las películas más importantes de la historia del cine estadounidense.

Su esposa, Luciana Duvall, destacó en el mensaje familiar que, más allá de los premios y el reconocimiento público, Duvall fue ante todo un hombre profundamente comprometido con su oficio.

Señaló que en cada papel entregó todo de sí y que su legado no se limita a una filmografía extensa, sino a una forma de entender la actuación como una búsqueda honesta de la condición humana.

Nacido en 1931, Duvall se formó en el teatro antes de dar el salto definitivo al cine. The New York Times recordó que su estilo evitó siempre el exceso y el protagonismo forzado. Prefería personajes contenidos, muchas veces silenciosos, pero con una carga emocional profunda.

Esa elección lo convirtió en un referente para generaciones de actores que vieron en él un modelo de rigor y coherencia artística.

Alcanzó reconocimiento internacional con su participación en El Padrino, donde interpretó a Tom Hagen, papel que consolidó su presencia en Hollywood.

 

Años más tarde, su actuación en Apocalypse Now lo colocó definitivamente en el imaginario colectivo, con una de las escenas más citadas del cine bélico contemporáneo. Sin embargo, fue con Gracias y favores que obtuvo el Oscar al mejor actor, reconocimiento que coronó una etapa de madurez profesional.

A lo largo de su trayectoria recibió siete nominaciones al Oscar y participó en más de 80 producciones cinematográficas. La prensa especializada subrayó su capacidad para moverse entre grandes producciones y proyectos independientes sin alterar su método de trabajo.

En películas como The Great Santini, The Apostle o A Civil Action, exploró figuras complejas, marcadas por conflictos morales y contradicciones internas.

Además de actuar, Duvall incursionó en la producción y la dirección. En 1992 fundó Butcher’s Run Films, desde donde impulsó proyectos personales y adaptaciones literarias. Este paso le permitió mantener control creativo y apoyar narrativas alejadas de los esquemas comerciales dominantes.

 

La relación profesional con el guionista Horton Foote fue decisiva en su carrera. Foote confió en él desde sus primeros años y escribió historias que se ajustaban a su sensibilidad actoral, contribuyendo a algunos de sus trabajos más valorados por la crítica.

En entrevistas concedidas en sus últimos años, Duvall insistía en que actuar no consistía en “llegar al resultado”, sino en respetar el proceso. Esa filosofía se reflejó incluso en sus papeles finales, como Widows, 12 Mighty Orphans y Hustle, donde mantuvo la misma disciplina que en sus inicios.

Críticos internacionales coincidieron en que Robert Duvall no buscó convertirse en una estrella mediática, sino en un intérprete confiable. Su muerte deja un vacío notable en el cine, pero también un legado sólido que seguirá siendo referencia para la actuación contemporánea.

 

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