Régimen traslada a reos agredidos durante motín en Ciego de Ávila
El motín se desató a causa de la falta de recursos básicos, y fue sofocado por las fuerzas represivas
Tras el motín ocurrido en la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, el pasado 19 de febrero, las autoridades castristas implementaron una serie de medidas represivas, reubicando a aquellos prisioneros que fueron golpeados durante el incidente.
Organizaciones como Prisoners Defenders (PD) y el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) informaron que, como respuesta a las protestas de los reclusos debido a las pésimas condiciones y la falta de comida, 42 de estos prisioneros fueron trasladados a la cárcel Kilo 8, en Camagüey.
El motín, que se desató a causa de la falta de recursos básicos, fue sofocado por las fuerzas represivas del régimen, que utilizaron balas de goma, gases lacrimógenos y tonfas para controlar la situación.
A pesar de que las autoridades cubanas solo reconocieron la alteración del orden, fuentes independientes señalaron la existencia de al menos siete muertos, tras la salida de varias cajas con cadáveres de la prisión.
Las condiciones de los reclusos trasladados a Camagüey son alarmantes: se ha reportado que los prisioneros llegaron golpeados, con fracturas graves y en estado de salud crítico.
Adicionalmente, algunos de ellos fueron despojados de sus pertenencias y llegaron sin poder hablar debido a los fuertes dolores.
Entre los afectados se encuentra Luis Fariña, uno de los prisioneros más brutalmente golpeados, quien ahora está en el hospital de Morón, donde su condición es crítica.
Reacciones de organizaciones internacionales
El CDPC expresó su preocupación por la situación de Orlando Almenares Reyes, un preso político conocido por haber denunciado la situación en la prisión de Canaleta. Su paradero aún es incierto, aunque se especula que haya sido trasladado a la prisión de Agüica, en Matanzas.
Asimismo, las autoridades penitenciarias han acusado a Danisbel Labrada Morales, otro preso político, de liderar el motín y se encuentra nuevamente bajo persecución.
La versión oficial del Ministerio del Interior
El Ministerio del Interior (Minint) ofreció una versión oficial de los hechos en la noche del 20 de febrero, en la que calificó el motín como una alteración del orden, originada por dos reclusos acusados de diversos delitos.
Según la nota, los internos que participaron en el incidente violaron gravemente el reglamento penitenciario y las fuerzas del orden actuaron con “racionalidad y determinación” para restablecer el orden.
Sin embargo, la versión oficial omite cualquier referencia a los heridos y fallecidos, y no menciona el uso excesivo de la fuerza ni a los presos políticos implicados.



