Trump pide la salida de Díaz-Canel para continuar conversaciones
La Casa Blanca considera a Díaz-Canel un obstáculo para aplicar reformas económicas
La administración de Donald Trump habría colocado la salida inmediata de Miguel Díaz-Canel como condición para mantener abiertas las conversaciones con el régimen cubano, según reportes de prensa publicados por el New York Times.
La exigencia ocurre en medio de un proceso de contactos que el propio gobernante cubano reconoció públicamente la semana pasada, en un momento de fuerte crisis económica y energética en la Isla.
La presión de Washington no apuntaría, al menos por ahora, a desmantelar de inmediato toda la estructura del poder comunista, sino a forzar un relevo en la cara visible del régimen.
De acuerdo con las versiones publicadas, la Casa Blanca considera a Díaz-Canel un obstáculo para aplicar reformas económicas y medir hasta dónde estaría dispuesto a ceder el aparato gobernante ante nuevas demandas de Estados Unidos.
Ese cálculo político también tendría una dimensión electoral y simbólica. Trump podría presentar un eventual desplazamiento de Díaz-Canel como una victoria ante el exilio cubano y como una muestra de fuerza frente a La Habana.
Al mismo tiempo, la estrategia evitaría, por ahora, exigir la salida de toda la familia Castro o una ruptura inmediata con el sistema de partido único, algo que haría mucho más difícil cualquier conversación.
EEUU eleva la presión sobre La Habana
El planteamiento representa una escalada política relevante en una negociación que ya venía rodeada de hermetismo.
Reuters reportó el 13 de marzo que Díaz-Canel confirmó contactos con Washington y dijo que esas conversaciones debían sostenerse sobre la base del respeto mutuo y la soberanía. Tres días después, el propio Trump declaró que las conversaciones seguían en curso y elevó su retórica sobre Cuba en medio del colapso eléctrico nacional.
Según las filtraciones periodísticas, la salida de Díaz-Canel sería vista en Washington como una señal de flexibilidad del régimen y como una vía para impulsar una apertura económica gradual.
La lógica de esa exigencia sería que un relevo en la presidencia permitiría vender ante la opinión pública estadounidense la idea de un avance concreto, aun si el núcleo del poder castrista permanece intacto.
Ese enfoque coincide con el giro que el régimen ha intentado vender en las últimas horas. El País informó este 16 de marzo que el gobierno cubano anunció una apertura para facilitar inversiones de cubanos residentes en el exterior, una medida interpretada como respuesta a la asfixia financiera que sufre la Isla.
Washington podría estar leyendo ese paso como una señal de debilidad y como una oportunidad para arrancar más concesiones.
El objetivo sería reformas antes que una ruptura total
Las informaciones divulgadas apuntan a que la prioridad estadounidense seguiría siendo una apertura del mercado cubano que facilite negocios e inversiones, en especial para empresas de Estados Unidos.
De igual manera, se mencionan demandas vinculadas con la liberación de presos políticos y la salida de funcionarios asociados al legado de Fidel Castro, aunque el énfasis principal estaría puesto en cambios económicos que permitan una futura relación más amplia entre ambos países.
Ese enfoque coincide con el giro que el régimen ha intentado vender en las últimas horas. El País informó este 16 de marzo que el gobierno cubano anunció una apertura para facilitar inversiones de cubanos residentes en el exterior, una medida interpretada como respuesta a la asfixia financiera que sufre la Isla.
Si la exigencia de Washington se mantiene, la salida de Díaz-Canel podría convertirse en uno de los puntos más sensibles de la actual ronda de contactos entre ambos gobiernos.
Para la Casa Blanca, sería una señal de avance, y para La Habana, implicaría admitir que el relevo diseñado por el castrismo ya no basta para sostener el control sin hacer concesiones mayores.



