El régimen admite reunión secreta con EEUU en plena crisis
La admisión la hizo Alejandro García del Toro, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores
El régimen cubano confirmó este lunes que sostuvo recientemente en La Habana una reunión con una delegación de Estados Unidos, después de varios días de reportes en la prensa estadounidense sobre contactos reservados entre ambos gobiernos.
La admisión la hizo Alejandro García del Toro, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien aseguró a Granma que el encuentro ocurrió en territorio cubano, con participación de secretarios adjuntos del Departamento de Estado y representantes cubanos a nivel de viceministro.
La Habana admite el encuentro, pero rechaza presiones
La declaración oficial llegó cuando la versión difundida por medios de EEUU ya había colocado el asunto en el centro de la agenda.
García del Toro sostuvo que ninguna de las partes fijó plazos ni lanzó advertencias, e insistió en que la conversación transcurrió de forma respetuosa. Con esa línea, el aparato diplomático cubano intentó desmontar la idea de que Washington acudió a La Habana con exigencias inmediatas para la cúpula gobernante.
El funcionario agregó que la prioridad de la delegación cubana fue pedir el fin del llamado cerco energético.
Según la versión oficial, ese fue el eje del intercambio. Sin embargo, la admisión pública dejó al descubierto algo que el régimen había manejado con hermetismo, pese a que la prensa extranjera ya situaba las conversaciones alrededor del 10 de abril de 2026.
EEUU habría exigido gestos concretos
Fuera de la narrativa de Granma, los reportes en Estados Unidos describen una agenda mucho más dura. El medio Axios señala que la delegación norteamericana planteó reformas democráticas y económicas, mayor libertad política y hasta la posibilidad de facilitar internet satelital con Starlink.
Reuters añadió que, según ese reporte, también se habló de compensaciones por propiedades confiscadas tras 1959 y de la liberación de presos políticos.
Otros reportes fueron más lejos, afirmando que Washington habría dado dos semanas al régimen para excarcelar a presos políticos de alto perfil, entre ellos Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, como gesto de buena fe. Ese punto fue negado por La Habana en su versión oficial.
La discrepancia revela la opacidad del régimen
La prensa estadounidense también indicó que en los contactos participó Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, mientras que Marco Rubio no formó parte de la delegación.
Varias fuentes coincidieron además en que se trató del primer viaje de funcionarios del gobierno estadounidense a La Habana fuera de Guantánamo desde 2016, lo que da una medida del nivel del acercamiento, aunque todavía rodeado de secretismo.
Antes de esta confirmación, Rubio había desacreditado reportes previos sobre las negociaciones y llegó a calificarlos de fake news, acusando a algunos medios de basarse en “charlatanes y mentirosos”.
Ahora, con la admisión del propio régimen, queda claro que sí existieron contactos directos. Lo que sigue bajo disputa es el contenido real de una negociación que La Habana intentó esconder mientras la crisis económica, el colapso energético y la presión por la liberación de presos políticos siguen estrechando el margen de maniobra de la dictadura.



