Régimen reorganiza minas de níquel y cobalto en Moa mientras busca divisas
Con esta decisión, el régimen reacomoda el control empresarial sobre un recurso estratégico
El Consejo de Ministros de Cuba, encabezado por el coronel Manuel Marrero Cruz, aprobó dos acuerdos sobre el sector del níquel, publicados en la Gaceta Oficial del 27 de abril, con el objetivo de reorganizar concesiones mineras y mantener operaciones clave en Moa y Camagüey, en medio de la crisis económica que golpea a la Isla.
El Acuerdo 10.342 autoriza el traspaso de una concesión minera en Camagüey que estaba en manos de Commercial Caribbean Nickel S.A. hacia la empresa mixta Minera San Felipe S.A. La zona incluye reservas de níquel, cobalto, hierro y manganeso, minerales con alto valor para industrias internacionales.
La concesión está vinculada a la producción de concentrados de hidróxido de níquel y cobalto. Con esta decisión, el régimen reacomoda el control empresarial sobre un recurso estratégico, mientras intenta sostener una actividad que necesita capital, tecnología y mercados externos.

Commercial Caribbean Nickel S.A. fue creada para gestionar proyectos relacionados con el níquel cubano y atraer financiamiento extranjero. Sin embargo, las recientes revocaciones de concesiones a compañías foráneas han reforzado la intervención directa del Estado en un sector donde la falta de transparencia sigue siendo una preocupación.
Minera San Felipe S.A. asumirá ahora un rol más amplio en la explotación y procesamiento de los minerales. El traspaso tendrá una vigencia prevista de 25 años y quedará sujeto a las condiciones fijadas en el acuerdo aprobado en 2025.
Minería en Cuba ante la falta de divisas
La decisión llega cuando Cuba enfrenta una severa escasez de recursos, baja productividad y una necesidad urgente de captar divisas. Para el gobierno, el níquel y el cobalto representan una de las pocas fuentes con capacidad de generar ingresos en moneda dura.
La minería ha ganado peso frente al deterioro de otros sectores, incluido el turismo, afectado por la crisis interna y la pérdida de competitividad. Aun así, la industria minera cubana carga con problemas antiguos: infraestructura envejecida, dependencia de socios extranjeros y poca claridad sobre el destino de los ingresos.
Especialistas del sector han señalado que la volatilidad de los precios internacionales del níquel y el cobalto también limita la estabilidad de estos proyectos. A ello se suma el impacto de la falta de combustible, la obsolescencia tecnológica y las dificultades logísticas que afectan a la economía estatal.
Moa Nickel recibe autorización excepcional
El segundo movimiento aparece en el Acuerdo 10.343. El texto autoriza a la Empresa del Níquel Comandante Ernesto Che Guevara a comercializar “por única vez” 1,4 millones de toneladas de minerales de níquel y serpentina con la empresa mixta Moa Nickel S.A.
Moa Nickel opera en asociación con la canadiense Sherritt, uno de los principales socios extranjeros del régimen en la industria minera. La autorización busca garantizar materia prima para la planta de Moa, una instalación clave para la producción nacional.
El níquel ha sido durante décadas uno de los pilares de la economía cubana. No obstante, la falta de inversión sostenida, las tensiones con socios internacionales y el deterioro productivo mantienen abierta la incertidumbre sobre el futuro de una industria que el régimen necesita para obtener divisas, pero que no logra modernizar con recursos propios.



