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Cuidado: este es el condado de Florida donde ICE ha hecho más detenciones

Muchos migrantes cubanos han sido enviados de regreso a la Isla, mientras otros fueron trasladados a México o incluso a África

El condado de Palm Beach se ha convertido en uno de los principales focos de arrestos migratorios en Florida bajo las políticas impulsadas por la administración de Donald Trump y respaldadas por el gobernador republicano Ron DeSantis.

Según datos oficiales de la Junta Estatal de Aplicación de la Ley Migratoria, desde agosto pasado y hasta el 5 de mayo se realizaron allí al menos 1.229 detenciones relacionadas con inmigración.

La cifra representa casi una quinta parte de todos los arrestos ejecutados por la Patrulla de Carreteras de Florida bajo el programa federal 287(g), un modelo que permite a policías estatales colaborar directamente con ICE en tareas migratorias.

El programa ha provocado preocupación entre activistas y comunidades inmigrantes porque amplía el poder de agentes locales para interrogar personas sobre su estatus migratorio durante simples paradas de tránsito.

En muchos casos, ICE y la Patrulla Fronteriza acompañan a los oficiales estatales durante los operativos. Palm Beach supera ampliamente a otros condados del sur de Florida con grandes comunidades extranjeras, como Miami-Dade y Broward.

Parte de la explicación estaría relacionada con la estructura operativa de la llamada Tropa L, con sede en Lake Worth, que supervisa varios condados de la región.

La zona tiene una fuerte presencia de migrantes latinoamericanos, especialmente guatemaltecos y mexicanos, quienes representan gran parte de las detenciones registradas hasta ahora. Sin embargo, las políticas migratorias actuales también han afectado duramente a miles de cubanos en Estados Unidos.

Durante los últimos meses, la administración Trump ha endurecido de manera agresiva las deportaciones masivas y las redadas migratorias, afectando a múltiples cubanos, que han sido detenidos incluso después de haber ingresado legalmente mediante programas humanitarios o solicitudes de asilo.

Muchos migrantes cubanos han sido enviados de regreso a la Isla, mientras otros fueron trasladados a México en espera de procesos migratorios o deportaciones.

También se han documentado casos de personas enviadas a centros de detención en terceros países, incluyendo algunos en África, como parte de acuerdos impulsados por Washington para descongestionar el sistema migratorio estadounidense.

La política migratoria de Trump ha generado temor incluso entre residentes legales y ciudadanos naturalizados.

En semanas recientes, abogados y organizaciones defensoras denunciaron que la administración republicana también ha impulsado procesos para revocar ciudadanías estadounidenses en ciertos casos relacionados con fraude migratorio o antecedentes administrativos.

Críticos sostienen que el gobierno federal ya no distingue entre inmigrantes irregulares y personas que entraron mediante vías legales. La prioridad, afirman, es aumentar las expulsiones masivas y reducir al máximo la permanencia de extranjeros dentro del país.

Rick Roth, exlegislador republicano de Florida, reconoció públicamente su preocupación por el aumento de arrestos en Palm Beach y dijo recibir llamadas constantes de personas alarmadas por la situación.

Sus declaraciones reflejan que las dudas sobre el alcance de estas políticas ya no provienen solo de organizaciones proinmigrantes, sino también de sectores conservadores del propio estado.

Mientras tanto, miles de familias inmigrantes en Florida continúan viviendo con miedo ante la posibilidad de ser detenidas durante una parada de tráfico o un operativo rutinario, en medio de una de las campañas migratorias más duras de los últimos años en EEUU.

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