¿Brote descrontolado de hepatitis A en Cuba? Minsap se pronuncia
La aclaración oficial llega después de semanas de preocupación ciudadana por el aumento de reportes
El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) negó que exista un brote descontrolado de hepatitis A en el país, después de denuncias y reportes en redes sociales sobre casos en provincias como Matanzas, Pinar del Río y Camagüey.
Estas denuncias ganaron tracción en redes debido a que el sistema sanitario atraviesa una crisis marcada por apagones, falta de insumos y escasez de medicamentos en la Isla, algo que complicaría el hipotético brote.
El viceministro Julio Guerra declaró a la agencia EFE que la situación epidemiológica en Cuba “no ha variado”, aunque admitió que la red de salud enfrenta un escenario “muy complejo”.
La aclaración oficial llega después de semanas de preocupación ciudadana por el aumento de reportes sobre la enfermedad.
Guerra sostuvo que la Isla “no vive una epidemia” de hepatitis A. Según la versión gubernamental, los casos detectados no modifican el panorama nacional ni representan una situación fuera de control.
El funcionario explicó que especialistas del Minsap viajaron a Matanzas para evaluar directamente a pacientes diagnosticados y revisar el trabajo de las estructuras sanitarias locales. Aunque el discurso oficial intenta reducir la alarma, el envío de equipos ministeriales evidencia la preocupación generada por los contagios.
La hepatitis A se transmite por vía fecal-oral, por contacto estrecho con una persona infectada o por condiciones deficientes de higiene. El riesgo aumenta cuando fallan el acceso al agua segura, la conservación de alimentos y el saneamiento básico.
Apagones, calor y falta de agua elevan los riesgos
El aumento de las temperaturas en Cuba agrava las condiciones para la propagación de enfermedades digestivas. El verano suele asociarse con un incremento de infecciones como la hepatitis A, debido al deterioro más rápido de los alimentos y a una mayor movilidad de personas.
Los apagones también complican la refrigeración, el bombeo de agua y la conservación de productos perecederos. A ello se suman la acumulación de basura, los problemas de higiene y la escasez de agua potable en numerosos territorios.
La hepatitis A inflama el hígado y puede causar fiebre, cansancio, náuseas, dolor abdominal, diarrea, pérdida del apetito, orina oscura y coloración amarilla en la piel o los ojos. La mayoría de los pacientes se recupera en semanas o meses, pero en casos poco frecuentes puede derivar en insuficiencia hepática.
El riesgo de muerte es bajo. Sin embargo, aumenta en adultos mayores y en personas con enfermedades hepáticas u otros padecimientos previos.
Cirugías paralizadas y escasez de medicamentos
Guerra también reconoció que, con la actual crisis energética y la falta de recursos, resulta “muy difícil” reabrir la lista de espera quirúrgica. Más de 96.000 pacientes aguardan una operación en Cuba, incluidos más de 11.000 niños.
La última cifra oficial disponible fue ofrecida en marzo por el ministro José Ángel Portal Miranda, quien habló de 96.387 personas pendientes de una intervención. Desde entonces no se ha publicado una actualización.
El viceministro afirmó que se mantienen las cirugías de urgencia, los tratamientos oncológicos, las operaciones para pacientes con cáncer, en especial menores, y la hemodiálisis para unos 3.000 enfermos en el país. También aseguró que no existe lista de espera para pacientes oncológicos.
Pese a esas afirmaciones, el propio funcionario admitió que continúan las carencias de medicamentos e insumos.
El cuadro básico cubano incluye 651 renglones, de los cuales 250 son importados y 401 de producción nacional. El régimen atribuye parte del déficit al embargo estadounidense, pero la población también cuestiona la opacidad, la mala gestión estatal y el deterioro visible de los hospitales.



