Una denuncia divulgada por el periodista independiente Niover Licea alertó sobre la presunta venta y consumo del llamado “químico” en las cercanías de la Secundaria Básica Juan Marinello, en La Guernica, Camagüey, durante el horario escolar.
La acusación, publicada en la página Nio Reportando un crimen, señala que varias personas llegarían a diario en motorinas, con música alta, para consumir y distribuir la sustancia cerca del centro educativo.
Según la publicación, vecinos y personas vinculadas al entorno escolar habrían reportado movimientos frecuentes alrededor de la secundaria. La denuncia ubica esos hechos en horas de clases, lo que eleva la preocupación por la posible exposición de adolescentes a una sustancia asociada en Cuba con deterioro físico, conductas violentas y pérdida de control.
La información, hasta el momento, no ha sido confirmada por autoridades educativas, policiales ni por fuentes institucionales. Por tratarse de una acusación grave que involucra a menores de edad y a un plantel escolar, el caso requiere verificación independiente, testimonios directos y una respuesta pública de las entidades señaladas.
La publicación también sostiene que trabajadoras del centro tendrían conocimiento de lo que ocurre y que la policía habría sido informada, sin que existan medidas visibles para frenar la situación. Esos señalamientos no han sido comprobados de forma pública.
Familias temen por la seguridad de los estudiantes
El posible consumo de drogas en el perímetro de una escuela golpea una de las mayores preocupaciones de los padres cubanos: la seguridad de sus hijos en espacios donde debería existir supervisión adulta y capacidad de respuesta inmediata.
En la Isla, muchas familias dependen de la escuela como lugar de formación, control y protección diaria. Por eso, cualquier indicio de presencia de sustancias en zonas escolares aumenta la sensación de indefensión, más aún cuando la denuncia apunta a una presunta pasividad institucional.
El llamado “químico” se usa de manera popular para describir drogas sintéticas o mezclas de composición incierta. La ausencia de información oficial, análisis públicos y reportes transparentes impide conocer la magnitud real del problema, pero las denuncias ciudadanas sobre consumo en barrios, parques y espacios públicos se han multiplicado.
El influencer cubano pidió a padres, vecinos y trabajadores denunciar estos hechos antes de que puedan derivar en consecuencias mayores. En la publicación también se lanzó una pregunta directa: “¿Hasta cuándo las autoridades seguirán permitiendo que destruyan a la juventud cubana delante de todos?”.