Rusia y China habrían ampliado desde Cuba sus operaciones de inteligencia contra Estados Unidos, según nuevas evaluaciones citadas por The Wall Street Journal.
El informe, basado en funcionarios estadounidenses anónimos, señala que Moscú y Pekín reforzaron personal, equipos y puntos de escucha electrónica en la Isla para vigilar objetivos militares y de seguridad en territorio estadounidense.
Aliados del régimen aumentan presencia de inteligencia
De acuerdo con el reporte, ambos gobiernos triplicaron desde 2023 la cantidad de personal vinculado a labores de inteligencia en Cuba. Las fuentes también hablaron de mejoras técnicas en instalaciones dedicadas a interceptar comunicaciones y recopilar información sensible.
El dato más preocupante para Washington aparece en la distribución de esos emplazamientos. De 18 sitios conocidos de inteligencia de señales en la Isla, 3 estarían operados por China y 2 por Rusia. El resto quedaría bajo control cubano, aunque algunos funcionarían con coordinación extranjera.
Un alto funcionario citado por el diario describió esas bases como parte de las posiciones de escucha más relevantes que Moscú y Pekín mantienen fuera de sus territorios. Para EEUU, la cercanía de Cuba convierte esas instalaciones en un activo estratégico.
Objetivos militares de EEUU bajo vigilancia
Las capacidades instaladas en territorio cubano permitirían monitorear comunicaciones militares, actividad marítima y operaciones espaciales en la región. Entre los posibles blancos aparecen el Comando Central, con sede en Tampa, y el Comando Sur, ubicado en el área de Miami.
El informe refuerza una preocupación que Washington arrastra desde hace años: la dictadura cubana no solo mantiene alianzas políticas con rivales de EEUU, sino que también facilita infraestructura para operaciones de inteligencia cerca del territorio continental estadounidense.
Esa cooperación ocurre mientras la población cubana enfrenta apagones, escasez de alimentos, deterioro de servicios básicos y una crisis económica profunda. En ese escenario, el régimen vuelve a priorizar su supervivencia geopolítica antes que las urgencias internas de la ciudadanía.
EEUU refuerza vuelos de vigilancia alrededor de la Isla
La respuesta estadounidense también se ha intensificado. Según otro reporte de The Wall Street Journal, desde febrero de 2026 aviones militares de EEUU han acumulado más de 150 horas de vuelos de reconocimiento alrededor de Cuba, con drones y aeronaves tripuladas que operan principalmente sobre aguas internacionales.
La Casa Blanca declaró en enero de 2026 que la situación relacionada con Cuba constituye una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EEUU.
La tensión aumentó además con la llegada al Caribe del grupo de ataque del portaaviones nuclear USS Nimitz y con las acciones recientes de Washington contra figuras del régimen cubano.
El informe también recoge críticas al enfoque de la administración Trump. Exfuncionarios estadounidenses como Ricardo Zúñiga y Juan González han señalado que la presión de Washington podría empujar a La Habana hacia una dependencia mayor de Rusia y China.
Para la Casa Blanca, sin embargo, el fortalecimiento de esas bases confirma que Cuba actúa como una plataforma operativa de adversarios extranjeros. La revelación coloca otra vez a la Isla en el centro de la disputa entre Washington, Moscú y Pekín.