El régimen castrista adquirió en 2025 medicamentos, reactivos, instrumental quirúrgico y materiales hospitalarios en Estados Unidos, mientras la población de la Isla enfrentaba una de las peores crisis sanitarias de los últimos años por la falta de fármacos, equipos e insumos básicos en hospitales, policlínicos y farmacias.
La información aparece en documentos públicos recopilados por el Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba, donde figuran varias importaciones cubanas desde territorio estadounidense vinculadas al sector de la salud.
La relación incluye productos para diagnóstico, materiales quirúrgicos, componentes farmacéuticos, instrumental ortopédico, sangre humana y otros recursos destinados al uso médico.
Cuba compró insumos durante 2025
Entre las operaciones registradas aparecen reactivos de diagnóstico y laboratorio, incluidos kits, por un valor de 241.603 dólares. Esos productos fueron adquiridos en Boston, Miami y Tampa, según la documentación consultada.
También se reportan compras por 34.184 USD de cánulas, artículos similares y piezas no especificadas para laboratorios y centros hospitalarios.
A ello se suman 41.731 USD en bujías, catéteres, drenajes, sondas y materiales de sutura, recursos esenciales para la atención de pacientes en servicios médicos y ambulatorios.
Las bujías se utilizan como guías o dilatadores en áreas como urología y neumología. Los catéteres permiten suministrar medicamentos, obtener muestras o controlar funciones del organismo.
Los drenajes ayudan a extraer sangre, aire o líquidos de heridas y cavidades, mientras las sondas sirven para introducir o evacuar fluidos.
Importaciones incluyen sangre humana
La lista incorpora además 8.353 USD en instrumentos y aparatos médicos o quirúrgicos no especificados, así como 4.125 USD en equipos ortopédicos o para fracturas. Estos productos escasean en los hospitales cubanos, donde pacientes y familiares suelen asumir la búsqueda de insumos antes de una intervención.
Otro renglón corresponde a 53.847 USD en aparatos portátiles de fijación o implantados, junto con sus piezas. La descripción apunta a usos vinculados con ortopedia, prótesis o traumatología.
Los registros también incluyen 108.079 USD en sangre humana y 48.000 USD en penicilina G amidasa, un componente empleado en procesos relacionados con la producción de antibióticos.
Además de las compras, los documentos reflejan donaciones de productos médicos y farmacéuticos enviadas desde Estados Unidos hacia Cuba por 5.053.268 USD. Los principales cargamentos salieron de Miami, con 2.547.169 USD; Los Ángeles, con 1.131.202 USD; y Tampa, con 1.016.395 USD.
Estas operaciones están permitidas por excepciones incluidas en la Ley de Democracia Cubana de 1992, que autoriza exportaciones de alimentos, medicinas y determinados suministros médicos hacia Cuba pese al discurso oficialista del embargo estadounidense, el cual afirma que EEUU impide la llegada de estos productos a la Isla.