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Régimen admite estancamiento del diálogo entre Cuba y EEUU

Las declaraciones del MINREX llegan en un momento de creciente tensión entre ambos países

La viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal, reconoció el jueves 28 de mayo que las conversaciones bilaterales con Estados Unidos permanecen prácticamente detenidas, en medio de una nueva fase de presión de la Administración Trump contra el régimen castrista.

La funcionaria atribuyó el deterioro del intercambio diplomático a las sanciones y medidas adoptadas por Washington, mientras la Isla atraviesa una crisis económica, energética y social de gran alcance.

Durante una comparecencia pública, Vidal admitió que “no ha habido mucho progreso” en los contactos recientes entre ambos gobiernos. También cuestionó la “responsabilidad y seriedad” de la parte estadounidense en el manejo del proceso, pese a que aseguró que el canal oficial de comunicación “se mantiene abierto”.

Las declaraciones de Vidal llegan en un momento de creciente tensión entre ambos países. La Casa Blanca ha endurecido su política hacia La Habana con medidas dirigidas contra estructuras claves del aparato económico y militar del régimen, entre ellas el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.

La funcionaria sostuvo que Washington aplica “medidas coercitivas muy dañinas” contra el sistema financiero cubano.

Según su versión, existe una contradicción entre los mensajes públicos de Estados Unidos y las acciones adoptadas por la Administración Trump. “Se están usando todas las herramientas para tratar de doblegar al país”, afirmó.

 

Sanciones contra GAESA y presión sobre el petróleo

La estrategia estadounidense incluye restricciones económicas directas contra GAESA, señalado por Washington como una pieza central en el control de recursos por parte de la cúpula militar cubana.

También contempla acciones para limitar el acceso del régimen a combustibles, en momentos en que la Isla sufre apagones prolongados y una fuerte caída de la capacidad de generación eléctrica.

A la presión financiera y energética se suman investigaciones sobre redes de influencia vinculadas al régimen en el exterior. El objetivo declarado de Estados Unidos es cortar fuentes de financiamiento y reducir la capacidad operativa de las estructuras estatales, militares y de inteligencia de La Habana.

En las últimas horas también circularon versiones sobre un posible despliegue de tropas del Comando Sur de EEUU ante un eventual colapso institucional y social en Cuba. Esa información no ha sido confirmada oficialmente por Washington.

Crisis interna y presión internacional sobre el régimen cubano

El régimen cubano responsabiliza a las sanciones estadounidenses de la escasez de recursos, la falta de divisas y el deterioro del abastecimiento interno. Sin embargo, la crisis también expone el desgaste de un modelo económico centralizado, dependiente de importaciones y administrado durante décadas por una élite política sin rendición de cuentas.

La población enfrenta cortes eléctricos, falta de combustible, inflación, desabastecimiento y una caída sostenida de los servicios básicos. La parálisis del diálogo con Washington agrega otro elemento de incertidumbre a un escenario marcado por el malestar social y el deterioro institucional.

Estados Unidos, por su parte, defiende la política de máxima presión como una herramienta para limitar los recursos que sostienen al aparato represivo y militar del régimen cubano.

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