El Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex) informó este 21 de julio la llegada a Cuba del primer cargamento de una ayuda valorada en 100 millones de dólares ofrecida por el gobierno de Estados Unidos.
Según la entidad, parte del donativo será gestionado por la Iglesia Católica y estará destinado a beneficiar a comunidades de las provincias de Artemisa y Mayabeque.
Durante la recepción del cargamento participaron el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana; Carmen María Nodal Martínez, directora de Cáritas Cuba; Ángel Miguel Gutiérrez Valdivia, director de Cáritas Habana, así como autoridades del Gobierno cubano.
Primer envío de la ayuda de Estados Unidos llega a Cuba
De acuerdo con la información divulgada por el Mincex, el primer envío está compuesto por 700 módulos de alimentos y 700 módulos de productos de aseo. La distribución estará a cargo de Cáritas Habana mediante las parroquias locales de los municipios de Alquízar, en Artemisa, y Bejucal, en Mayabeque.
El Gobierno cubano señaló que la ayuda forma parte del compromiso anunciado por Estados Unidos y destacó la participación de la Iglesia Católica en la gestión de una parte del programa. Hasta el momento no se ofrecieron detalles sobre la fecha de llegada de nuevos cargamentos ni sobre el alcance de las próximas entregas.
Las reacciones en redes reflejan opiniones divididas
La publicación generó comentarios de usuarios que reaccionaron al anuncio. Entre ellos, Michel Milán escribió que resulta difícil aceptar ayuda del mismo país al que responsabiliza de las dificultades que enfrenta la isla, aunque consideró que el apoyo puede aliviar la situación de quienes lo reciban.
Por su parte, Eddy Ortiz comentó de forma irónica: «Muchas gracias a nuestros estranguladores», en referencia a la contradicción que algunos usuarios perciben entre el envío de ayuda humanitaria y el mantenimiento de las sanciones estadounidenses.
El anuncio ocurre en un contexto marcado por las dificultades económicas que atraviesa Cuba y reabre el debate entre quienes consideran que la asistencia humanitaria beneficia directamente a la población y quienes cuestionan la coexistencia de este tipo de donativos con la política de sanciones de Washington hacia la isla.