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Bicitaxista ayuda a quienes no pueden pagar el transporte en Cuba

El gesto de un bicitaxista en La Habana conmueve al cobrar a ancianos y pasajeros vulnerables solo lo que pueden pagar.

Un joven bicitaxista de La Habana se convirtió este domingo en ejemplo de solidaridad después de que se viralizara en Facebook su decisión de cobrar a ancianos y personas vulnerables únicamente lo que puedan pagar.El conductor explicó que aplica esta práctica para ayudar a quienes no pueden asumir las tarifas habituales del transporte privado.

La historia fue compartida por Susana Angela Borges González, quien abordó el vehículo durante la mañana para dirigirse al túnel de Línea. Cuando preguntó al conductor si llegaba hasta ese punto, el muchacho respondió: “Voy para donde usted vaya”.

Bicitaxista ayuda a un anciano en La Habana

Durante el recorrido, un adulto mayor subió al bicitaxi y preguntó cuánto debía pagar. “Lo que usted pueda, abuelo”, contestó el joven. El pasajero, conmovido por la respuesta, entregó 100 pesos por un tramo que otros conductores cobran hasta 250.

Poco después, cerca de la calle 60, una mujer de apariencia humilde y vestida con atuendo yoruba detuvo el vehículo. Al preguntar por el precio, recibió la misma respuesta. Subió con dificultad y, al llegar a su destino, pagó 150 pesos, agradeció al chofer y lo bendijo.

El conductor cobró al resto de los viajeros cantidades similares a las pagadas anteriormente por esos trayectos. Al finalizar el recorrido, Borges le solicitó una fotografía. El joven aceptó y explicó que conoce las dificultades económicas de muchas personas. Cobrar según las posibilidades de cada pasajero es, según dijo, “su manera de ayudar”.

Adultos mayores enfrentan exclusión y bajos ingresos

La autora de la publicación no preguntó el nombre del bicitaxista. Sin embargo, utilizó su experiencia para denunciar la situación de los jubilados cubanos. Vivimos en una sociedad donde los adultos mayores son discriminados, son excluidos, un adulto mayor con una pensión media en este país no le alcanza para alimentarse y mucho menos para transportarse. Y eso es exclusión”, escribió.

El gesto ocurre mientras el transporte público de La Habana atraviesa una grave crisis. El servicio estatal de pasajeros cayó un 93% entre enero y septiembre de 2025, lo que dejó a miles de residentes dependientes de opciones privadas para llegar al trabajo, hospitales o sus viviendas.

Denuncias publicadas en redes sociales señalan que algunos habaneros han esperado hasta siete horas por una guagua y otros han cruzado a pie el túnel de la bahía. La página oficialista Transportación Habana TH también atribuyó las interrupciones al déficit de combustible y reconoció que no había servicios en las rutas disponibles.

El transporte privado consume gran parte de las pensiones

Ante la falta de autobuses, los bicitaxis y triciclos eléctricos se han convertido en medios esenciales. Sin embargo, sus tarifas resultan inaccesibles para numerosos trabajadores y jubilados. Una usuaria aseguró que puede gastar casi 1.000 pesos diarios al recorrer largas distancias, equivalente a una cuarta parte de la pensión mínima en una sola jornada.

Borges destacó que acciones como la del conductor podrían aliviar parte del sufrimiento cotidiano. “Para un pueblo que sufre lo que sufre hoy el pueblo cubano, multiplicar conductas como estas sería maravilloso”, afirmó. El joven permanece anónimo, pero su gesto despertó reconocimiento en medio del deterioro económico y del colapso del transporte estatal.

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