El portero cubano de hockey sobre césped Moisés David Torres Puig, de 21 años, abandonó la delegación de Cuba durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 y decidió permanecer en República Dominicana tras denunciar las condiciones que enfrentaba como deportista en la Isla.
El joven, natural de Las Tunas, explicó que tomó la decisión por la falta de oportunidades, las dificultades económicas y el temor a represalias si regresaba al país.
La fuga de Moisés Torres fue preparada durante meses
Torres explicó en una entrevista con el programa dominicano “Esto no es radio” que su salida no fue improvisada. El atleta había establecido contacto desde 2025 con una persona residente en República Dominicana a través de WhatsApp, quien le ofreció ayuda si en algún momento viajaba al país.
Durante su estancia en Santo Domingo, aprovechó un momento de distracción antes del inicio de la competencia para ejecutar su plan. Simuló una lesión durante un entrenamiento y pidió hielo para tratar una supuesta contusión. Después solicitó permiso para desecharlo, salió del área vigilada, cambió su ropa con la persona que lo esperaba y abandonó el lugar.
El joven aseguró que dentro de la delegación cubana viajaba personal de la Seguridad del Estado encargado de supervisar a los atletas. Según su relato, los deportistas cubanos tenían mayores restricciones que representantes de otros países y no podían salir libremente de la villa.
El atleta denunció las dificultades de competir desde Cuba
Torres describió las condiciones que vivía como integrante del sistema deportivo cubano. Contó que permanecía internado en una escuela deportiva de La Habana durante gran parte del año, lejos de su familia, y que solo podía visitarla en períodos vacacionales.
El jugador afirmó que recibía 3.500 pesos cubanos mensuales, una cantidad que consideraba insuficiente para cubrir sus necesidades básicas. También señaló que la alimentación no compensaba el desgaste físico provocado por los entrenamientos diarios y que las instalaciones donde vivía junto a otros compañeros carecían de privacidad.
El deportista explicó que, pese a dedicar años al hockey sobre césped, veía muy difícil construir un futuro en Cuba. Incluso abandonó su carrera universitaria de Cultura Física para permanecer en República Dominicana y buscar nuevas oportunidades.
Torres teme represalias si regresa a Cuba
Tras su salida de la delegación, otros deportistas le enviaron mensajes para advertirle que estaban intentando localizarlo y recomendarle que desconectara su teléfono. El joven afirmó que redujo la comunicación con su familia por temor a posibles consecuencias para sus allegados.
“Si vuelvo a Cuba dejo de ser persona completamente”, declaró Torres al explicar sus temores. El atleta dijo que regresar podría significar perder definitivamente su carrera deportiva y enfrentar problemas legales.
Según su testimonio, podría ser procesado bajo figuras penales utilizadas contra quienes abandonan delegaciones oficiales, con sanciones que incluyen varios años de prisión.
Actualmente, Torres permanece en República Dominicana mientras espera definir su situación migratoria. El joven expresó su deseo de continuar sus estudios y agradeció el apoyo recibido después de abandonar el equipo cubano.
Su caso ocurrió en medio de otros abandonos de atletas cubanos durante los Juegos de Santo Domingo 2026, entre ellos el softbolista Yasmani Álvarez. Para organizaciones que siguen la situación del deporte cubano, estos episodios reflejan las dificultades económicas y las restricciones que enfrentan algunos deportistas de la Isla cuando participan en eventos internacionales.