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Lorena y su cocodrilo: la historia de una cubana que desafió lo imposible por rescatar un animal

Joven veterinaria cubana cuida un cocodrilo híbrido rescatado de una posible venta ilegal en su vivienda de Matanzas

Lorena Montes Peña, una estudiante cubana de Veterinaria de 22 años, mostró cómo cuida en su vivienda de Palmar de Junco, Matanzas, a un cocodrilo híbrido que llegó a sus manos tras ser rescatado de una posible venta ilegal para rituales religiosos.

La joven explicó su experiencia al canal de YouTube JSant TV, donde reveló los cuidados y riesgos de convivir con un animal salvaje.

El ejemplar llegó a Lorena mediante un conocido que sabía dónde se encontraba y que presuntamente iba a ser vendido para otros fines. Según relató la joven, algunos animales de este tipo son buscados para determinadas prácticas religiosas, por lo que decidió hacerse cargo del reptil para evitar que terminara en ese circuito.

Cuando recibió al cocodrilo, el animal presentaba heridas en la cabeza y una de sus patas. Lorena explicó que tenía cicatrices visibles y señales de haber sufrido maltrato, además de la posibilidad de haber sido atacado antes de llegar a su hogar.

El cocodrilo es una mezcla de especies cubanas y americanas

La estudiante explicó que el reptil es un híbrido entre el cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer) y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus). Según detalló, se trata de una mezcla entre ambas especies y no pertenece a una raza específica ni procede de un criadero registrado.

Lorena señaló que en Cuba existen criaderos de estas especies por separado y explicó que presentan diferencias físicas y de comportamiento. El cocodrilo cubano suele tener una coloración más oscura y ojos amarillentos, mientras que el americano presenta tonos más claros.

De acuerdo con su explicación, la reproducción entre ejemplares cubanos y americanos puede generar animales híbridos como el que actualmente permanece bajo su cuidado.

Una convivencia marcada por el afecto y la precaución

Aunque Lorena asegura que el cocodrilo nunca ha intentado morderla, reconoce que se trata de un animal con una fuerza considerable y que requiere experiencia para manejarlo correctamente. La joven explicó que debe interpretar su comportamiento antes de acercarse, porque existen momentos en los que no permite contacto.

La estudiante contó que en una ocasión recibió un fuerte coletazo que le dejó una marca en la espalda. Ese episodio, según explicó, demuestra que incluso sin intención de atacar, el animal puede causar daños por su tamaño y potencia física.

Lorena insiste en que no recomienda tener cocodrilos como mascotas, ya que representan una responsabilidad enorme. Explicó que pueden escapar con facilidad y necesitan condiciones específicas para garantizar tanto su bienestar como la seguridad de las personas.

Actualmente, el reptil vive en una piscina adaptada dentro de la vivienda, con zonas de agua y espacios secos que buscan acercarse a sus necesidades naturales.

Alimentación y cuidados especiales para mantenerlo saludable

El manejo del cocodrilo incluye limpieza, baños, revisión de dientes y cuidados constantes de higiene. Lorena explicó que en la naturaleza estos procesos dependen de otros organismos, pero al vivir bajo cuidado humano debe realizarlos personalmente.

La alimentación también requiere atención especializada. Según explicó, el animal es carnívoro estricto y necesita una dieta con elementos como huesos, cartílagos, sangre, piel y músculo para mantenerse en buenas condiciones.

La joven señaló que no utiliza animales vivos para alimentarlo porque rechaza esa práctica. Durante los meses de calor suele darle comida aproximadamente una vez por semana, mientras que en épocas frías puede pasar entre 15 y 30 días sin alimentarse debido a su metabolismo.

Además del cocodrilo, Lorena mantiene una labor de rescate de animales abandonados o heridos. Desde adolescente comenzó a ayudar a perros, gatos, iguanas, tortugas y otras especies, llegando a cuidar alrededor de una veintena de animales entre propios y rescatados.

La joven reconoce que esta tarea es difícil por la falta de recursos y las limitaciones económicas, pero asegura que continúa gracias al apoyo de vecinos y personas que colaboran con alimentos y ayuda puntual.

Para Lorena, el vínculo con el cocodrilo no funciona como el de una mascota tradicional, sino como una relación basada en la confianza construida mediante el cuidado diario. Su historia combina la convivencia con un depredador salvaje y una labor de protección animal que busca rescatar ejemplares que han sido abandonados, heridos o utilizados con otros fines.

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