Una nueva modalidad de fraude digital está afectando a usuarios en Cuba mediante el robo de cuentas de WhatsApp y el posterior contacto con familiares y amigos de las víctimas para solicitar transferencias de dinero.
La alerta fue difundida este 6 de septiembre de 2026 por el periodista Jesús Álvarez López, de la emisora CMHW en Villa Clara, después de que intentaran engañarlo utilizando la cuenta intervenida de uno de sus contactos.
El comunicador explicó que los delincuentes se apoderan de perfiles de WhatsApp y luego escriben a las personas que forman parte de la agenda del propietario. El objetivo es convencerlas de enviar dinero a tarjetas bancarias. Para ganar credibilidad, los estafadores pueden presentarse como amigos o familiares y asegurar que devolverán el efectivo personalmente.
Así funciona el robo de cuentas de WhatsApp en Cuba
Según el procedimiento descrito, los delincuentes registran el número telefónico de la víctima en otro dispositivo. Para completar el acceso necesitan un código de seis dígitos que WhatsApp envía mediante SMS. Si el usuario entrega esa combinación, los responsables pueden tomar el control de la cuenta y utilizarla para contactar a sus conocidos.
El caso que involucró a Álvarez López permitió detectar el engaño porque el supuesto amigo solicitó que una transferencia fuera confirmada mediante un número telefónico diferente al que correspondía al contacto habitual. La petición incluía el envío de dinero a una tarjeta con la promesa de entregar después el efectivo de manera personal.
La maniobra quedó al descubierto antes de concretarse. Poco después, el verdadero propietario de la cuenta informó que había recuperado el acceso a su WhatsApp y pidió a sus contactos que no entregaran dinero a quienes escribieran desde su antiguo número. También comunicó que había presentado una denuncia ante la policía.
Fraudes digitales se repiten en distintas provincias
La advertencia señala que este tipo de engaño no se limita a un caso aislado. De acuerdo con las experiencias compartidas tras la publicación del periodista, personas de diferentes lugares del país han enfrentado intentos similares. La falta de efectivo también es aprovechada por los delincuentes para presentar las transferencias como una vía rápida para recibir dinero en mano.
En los comentarios de la publicación, varios usuarios contaron experiencias relacionadas con estafas electrónicas. Algunos aseguraron haber entregado a las autoridades números de tarjetas, teléfonos y otros datos vinculados con los presuntos responsables, pero afirmaron que sus denuncias no produjeron una solución.
Otra modalidad descrita por los usuarios involucró una supuesta venta de gas licuado. La persona afectada estuvo cerca de realizar una transferencia hasta que los responsables comenzaron a pedir información personal y un código recibido mediante mensaje, una señal que permitió identificar el intento de fraude.
Pérdidas económicas llegan a miles de pesos y dólares
El impacto financiero de estas estafas ha aumentado durante los últimos meses. En mayo se reportaron casos con pérdidas de hasta 70.000 pesos. En julio, cinco personas denunciaron haber perdido más de 300.000 pesos en conjunto, mientras que en agosto una cubana aseguró haber sufrido una pérdida cercana a 1.900 dólares después del hackeo de su cuenta.
El Banco de Crédito y Comercio, Bandec, ya había advertido en abril de 2026 que ninguna gestión oficial solicita códigos enviados por mensaje de texto. Esta indicación resulta especialmente relevante ante los intentos de obtener las claves que permiten registrar una cuenta de WhatsApp en otro dispositivo.
El Código Penal cubano establece penas de seis meses a dos años de prisión para este tipo de delitos. Sin embargo, participantes en las discusiones sobre estos casos cuestionaron la respuesta ante las denuncias y señalaron que no conocen condenas públicas que hayan servido como precedente frente a estas estafas.
Ante el aumento de los intentos, Álvarez López aseguró que adoptó una regla personal para evitar transferencias fraudulentas: no enviar dinero, ni siquiera pequeñas cantidades, sin hablar directamente con la persona que supuestamente realiza la solicitud. La recomendación surge después de comprobar que una cuenta conocida podía ser utilizada para aparentar que un amigo estaba pidiendo ayuda económica.