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Ulises Toirac revela las decisiones que llevaron a Cuba al peor colapso eléctrico de su historia

El humorista cubano señala factores internos que, junto al embargo, contribuyeron al colapso del sistema eléctrico nacional

El humorista cubano Ulises Toirac abrió un debate sobre la crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba tras publicar una reflexión en redes sociales donde atribuyó el deterioro energético a décadas de decisiones internas, falta de planificación y errores en la estrategia del país, aunque reconoció el impacto de las restricciones de Estados Unidos en el acceso a financiamiento, tecnología y mercados.

Toirac calificó la situación actual como un “desastre de dimensiones épicas” y sostuvo que el problema no puede explicarse únicamente por el embargo estadounidense. Según su análisis, la crisis responde principalmente a una estructura energética vulnerable que se construyó durante décadas y no logró adaptarse a las necesidades del país.

La dependencia del combustible marcó la fragilidad del sistema cubano

El análisis ubica el origen de los problemas en el modelo energético desarrollado después de 1960, cuando Cuba comenzó a depender de combustibles obtenidos mediante acuerdos preferenciales, intercambios o subsidios de países aliados, especialmente de la Unión Soviética.

Tras la desaparición del bloque socialista y la llegada del Período Especial en los años noventa, los apagones evidenciaron el envejecimiento del sistema eléctrico y la dependencia de fuentes externas de combustible.

Toirac señaló que durante años no se corrigió la diferencia entre el costo real del petróleo en el mercado internacional y el precio subsidiado de la electricidad en Cuba, una situación que mantuvo al país expuesto ante cualquier interrupción del suministro.

Varios usuarios respaldaron esta interpretación en los comentarios publicados sobre el análisis. Algunos afirmaron que “no se puede culpar al bloqueo o embargo de todo” y señalaron que las decisiones tomadas durante décadas también influyeron en el deterioro eléctrico, económico y social. Semanas antes, Ulises Toirac también había cuestionado decisiones económicas aplicadas durante décadas en Cuba.

La Revolución Energética no logró resolver los problemas estructurales

En 2005, Fidel Castro anunció la llamada Revolución Energética, un programa que buscaba transformar la generación eléctrica y reducir la vulnerabilidad del sistema cubano.

La estrategia incluyó la distribución de electrodomésticos más eficientes, la instalación masiva de grupos electrógenos, el uso de petróleo nacional y la electrificación de zonas rurales mediante paneles solares y pequeñas centrales.

El objetivo era disminuir la dependencia de las grandes termoeléctricas, consideradas antiguas y poco eficientes. Fidel Castro llegó a afirmar que en 2006 Cuba tendría electricidad suficiente para cubrir sus necesidades.

Sin embargo, Toirac sostiene que los resultados fueron distintos a las expectativas iniciales. Según su análisis, el ahorro generado por los nuevos equipos domésticos no redujo de forma significativa el consumo porque aumentó la cantidad de aparatos eléctricos en los hogares.

El desgaste de los grupos electrógenos agravó la crisis

Uno de los principales cuestionamientos del análisis está relacionado con la apuesta por miles de grupos electrógenos como alternativa a las grandes centrales.

El programa permitió aumentar rápidamente la capacidad de generación, pero creó una red compleja que requería combustible, piezas de repuesto y mantenimiento constante en cientos de instalaciones.

Según los datos citados por Toirac, Cuba llegó a instalar más de 1.300 megavatios en motores diésel y posteriormente desarrolló equipos de fuel oil. Muchos tenían garantías de funcionamiento cercanas a cinco años, por lo que comenzaron a perder eficiencia entre 2011 y 2012.

Comentarios de usuarios añadieron críticas al programa y mencionaron que especialistas del sector, como el entonces director de la Unión Eléctrica Alfredo López, habían cuestionado la generación distribuida frente a la inversión en centrales térmicas. También señalaron los elevados costos de mantenimiento de estos equipos.

Otros participantes en el debate criticaron que mientras el sistema eléctrico acumulaba problemas, el Gobierno cubano destinaba recursos a proyectos turísticos como nuevos hoteles. Según esos comentarios, la prioridad debió estar en sectores esenciales como electricidad y agricultura.

Toirac también indicó que la producción de petróleo nacional nunca alcanzó niveles suficientes para eliminar la dependencia externa. Además, las características del crudo cubano requieren procesos costosos de refinación para su uso eficiente en las instalaciones existentes.

La reflexión generó numerosas reacciones entre cubanos dentro y fuera de la Isla. Algunos lectores destacaron la profundidad del análisis y pidieron conservar las fuentes utilizadas, mientras otros aportaron experiencias sobre fallos del sistema eléctrico.

El debate continúa centrado en las causas del colapso energético cubano y en si la solución pasa por nuevas inversiones, reformas estructurales o cambios profundos en la gestión del sistema eléctrico nacional.

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