El gobierno cubano rechazó el jueves 15 de octubre de 2026 las sanciones impuestas por Estados Unidos contra el Banco Internacional de Comercio S.A. (BICSA), después de que Washington revelara que esa entidad estatal había prestado servicios financieros a un banco iraní sancionado.
El canciller Bruno Rodríguez defendió las operaciones de la institución y acusó a la administración de Donald Trump de intentar limitar todavía más las fuentes de financiamiento de la economía de la Isla.
Según informó la agencia EFE, Rodríguez reaccionó mediante su cuenta de X y calificó a BICSA como un banco “absolutamente legítimo”. También aseguró que sus transacciones nacionales e internacionales cumplen con la legalidad. El funcionario sostuvo que la decisión estadounidense constituye una medida de presión económica contra Cuba y afirmó que Washington pretende “cerrar toda válvula” a las actividades financieras del país.
Como ya es costumbre, el gobierno de EEUU impuso una nueva medida agresiva contra Cuba, en este caso contra el BICSA, un banco absolutamente legítimo y cuyas transacciones en Cuba y en el mundo son también absolutamente legítimas.
Es una demostración del empeño criminal de aplicar al máximo el castigo colectivo contra el pueblo de Cuba y «cerrar toda válvula» a la economía cubana.
#CubaNoEsUnaAmenaza El Bloqueo Sí.
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) October 15, 2026
Bruno Rodríguez rechaza las sanciones contra el banco cubano BICSA
El ministro de Relaciones Exteriores denunció lo que considera un castigo económico contra la población cubana. En sus declaraciones atribuyó la nueva restricción a la política de máxima presión de la Casa Blanca y cuestionó que Estados Unidos utilice sus mecanismos financieros para limitar las operaciones de instituciones de la Isla.
La reacción llegó después de que el Departamento de Estado estadounidense incorporara a BICSA a las entidades sancionadas bajo la Orden Ejecutiva 14404. El Departamento del Tesoro confirmó que la institución cubana había prestado servicios a Karafarin Bank, un banco de Irán sometido a restricciones estadounidenses desde 2020, al menos desde el año 2022.
EEUU señala vínculos financieros entre Cuba e Irán
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la designación y acusó al gobierno cubano de facilitar actividades de actores internacionales que Washington considera una amenaza para su seguridad. La medida forma parte de una operación más amplia contra redes financieras vinculadas con Irán, incluidas entidades bancarias y compañías utilizadas para realizar transacciones internacionales.
Las autoridades estadounidenses sostienen que estas estructuras permiten a instituciones iraníes mantener acceso a divisas y operaciones comerciales pese a las sanciones existentes. Sin embargo, el comunicado oficial no identifica el volumen de dinero gestionado por BICSA para Karafarin ni especifica qué servicios concretos prestó la entidad cubana.
La nueva designación introduce restricciones para las transacciones sujetas a jurisdicción estadounidense y puede dificultar las relaciones de BICSA con intermediarios financieros internacionales. También aumenta los riesgos de cumplimiento normativo para empresas extranjeras que mantienen vínculos comerciales con el banco.
Qué consecuencias puede tener la sanción para la economía cubana
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) estableció un período que termina el 14 de noviembre de 2026 para facilitar el cierre de determinadas relaciones comerciales existentes. Esa disposición no autoriza automáticamente cualquier operación con BICSA, pues las personas y empresas estadounidenses continúan sujetas a restricciones específicas.
Asere Noticias informó anteriormente que la medida podría complicar los pagos internacionales y las operaciones de compañías que utilizan los servicios del banco. No obstante, la sanción no significa que todas las empresas vinculadas con BICSA hayan quedado automáticamente incluidas en las listas estadounidenses. Las consecuencias dependen de las características de cada operación y de las normas aplicables.
La decisión se produce mientras Cuba enfrenta escasez de combustible, interrupciones eléctricas y dificultades para financiar sus importaciones. La Habana responsabiliza principalmente a las sanciones estadounidenses de la crisis, aunque también existen problemas internos relacionados con la producción, la gestión económica y el deterioro de las infraestructuras.
Por ahora, el enfrentamiento diplomático mantiene posiciones opuestas. Washington sostiene que busca impedir operaciones financieras relacionadas con entidades iraníes sancionadas, mientras el gobierno cubano rechaza las acusaciones y defiende la legalidad de BICSA. No se ha anunciado un acuerdo entre ambas partes ni una modificación de las restricciones impuestas el 15 de octubre.