El presidente estadounidense, Donald Trump, pronosticó que el actual sistema político de Cuba podría llegar a su fin antes de que concluya su mandato en enero de 2029.
Durante una entrevista concedida el viernes 30 de octubre al comentarista Benny Johnson, el mandatario aseguró que Washington sigue de cerca la situación de la Isla y atribuyó al secretario de Estado, Marco Rubio, un papel central en su estrategia. Sus declaraciones representan una nueva advertencia a La Habana, aunque no estuvo acompañada de un plan específico de actuación.
Durante la conversación, Trump describió a Cuba como un país fallido y cuestionó la permanencia de la familia Castro en el poder. Según la entrevista difundida por Johnson y recogida por la agencia EFE, el presidente afirmó que el sistema cubano no se sostendría durante mucho más tiempo. También mencionó lo sucedido en Venezuela como referencia para explicar la capacidad de actuación de su administración en América Latina.
BREAKING: Trump tells me there is a 0% chance a Castro is in charge of Cuba when he leaves office.
Then he gave me a timeline and military plan: “Communist Regime in Cuba is not going to last much longer…Look at what we did in Venezuela»
“We’re going to finish off [Iran] and then move on to the other one. We have Marco looking at it extremely closely. His parents are from Cuba. That will work out DEFINITELY within two years.”
The DOJ has already indicted for Raúl Castro and Florida has just issued an arrest warrant. Could a Maduro style raid on the Communists be next?
Free Cuba.
— Benny Johnson (@bennyjohnson) October 31, 2026
Trump anticipa cambios políticos en Cuba antes de terminar su mandato
El mandatario estableció un horizonte de aproximadamente dos años y medio para que se produzca una transformación de la situación cubana. Incluso sugirió que los acontecimientos podrían desarrollarse antes de ese plazo. Sin embargo, no precisó si espera alcanzar un acuerdo diplomático, profundizar las sanciones económicas o impulsar otros mecanismos de presión contra las autoridades de La Habana.
La referencia a Venezuela adquiere importancia después de la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. Trump presentó aquella intervención como un ejemplo de los resultados obtenidos por Washington. No obstante, sus declaraciones no constituyen un anuncio de que Estados Unidos vaya a ejecutar una operación semejante en territorio cubano.
Marco Rubio aparece como figura clave en los planes de Washington
Trump destacó que su secretario de Estado mantiene una estrecha vigilancia sobre los acontecimientos en Cuba. Como informó anteriormente Asere Noticias, el mandatario había sugerido durante un mitin en Texas que podría enviar a Rubio a la Isla y que este resolvería la situación política en apenas 15 minutos. Aquellas declaraciones, realizadas en tono de broma, reflejaron el protagonismo que el presidente atribuye al funcionario de origen cubano.
Las declaraciones coinciden con advertencias realizadas durante octubre. Como reportó Asere el pasado 23 de octubre, Trump planteó durante un acto en Fort Myers la posibilidad de que buques militares estadounidenses se aproximaran a las costas cubanas después de las operaciones relacionadas con Irán. También mencionó a Rubio como figura clave para alcanzar un eventual entendimiento con La Habana.
La administración estadounidense ha reforzado las sanciones y restricciones sobre sectores económicos vinculados al Gobierno de Miguel Díaz-Canel. La escasez de combustible, los apagones y las dificultades del sistema productivo forman parte del escenario en el que se desarrolla esta confrontación. Sin embargo, los problemas económicos también responden a deficiencias estructurales y decisiones internas acumuladas durante décadas.
¿Qué significan las nuevas declaraciones de Trump para Cuba?
El presidente volvió a vincular el futuro político cubano con la estrategia internacional de Estados Unidos hacia Irán y Venezuela. Sus comentarios sugieren que considera posible avanzar de manera sucesiva en distintos escenarios de confrontación. Aun así, no identificó medidas inmediatas contra La Habana ni presentó un calendario oficial de negociaciones o acciones militares.
Las palabras de Trump contrastan con la posición del canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien aseguró recientemente que el Gobierno de la Isla está dispuesto a resistir las presiones estadounidenses durante el tiempo necesario. El funcionario también reconoció la existencia de contactos diplomáticos entre ambos países, aunque admitió que las conversaciones no han producido avances significativos.
Para los cubanos dentro y fuera del país, el nuevo pronóstico vuelve a colocar el futuro político de la Isla entre las prioridades declaradas de Washington. Sin embargo, el plazo mencionado por Trump constituye una previsión del mandatario, no una garantía de transición. Hasta ahora, la Casa Blanca no ha divulgado una decisión que permita establecer cómo ni cuándo se producirían los cambios anunciados.