El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró que el Gobierno de La Habana está dispuesto a soportar las presiones de Estados Unidos durante el tiempo necesario para preservar su sistema político. En una entrevista publicada este viernes 30 de octubre de 2026, el ministro defendió la estrategia de resistencia frente a Donald Trump, aunque reconoció que ambos países mantienen conversaciones sin conseguir avances significativos. Sus declaraciones ocurren mientras la Isla enfrenta una profunda crisis económica y energética.
Según una entrevista concedida al periodista Jack Nicas, de The New York Times, Rodríguez confía en que Washington terminará modificando su política hacia Cuba. El funcionario sostuvo que las sanciones estadounidenses no han conseguido los objetivos perseguidos durante décadas y presentó la supervivencia del régimen como prueba de su eficacia. Sin embargo, su valoración contrasta con el deterioro de los servicios públicos, la escasez de combustible y las dificultades económicas que afectan a millones de ciudadanos.
Bruno Rodríguez apuesta por resistir hasta que cambie la política de Trump
El jefe de la diplomacia cubana considera que la actual estrategia de presión estadounidense terminará perdiendo fuerza, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca. Aunque reconoció que nunca había enfrentado restricciones de semejante intensidad, insistió en que las autoridades no aceptarán exigencias políticas impuestas desde el exterior. La apuesta consiste en mantener el control del Gobierno mientras esperan condiciones internacionales más favorables.
La situación presenta mayores desafíos que en períodos anteriores. Cuba ha perdido buena parte del apoyo energético que recibía de Venezuela y enfrenta dificultades para asegurar nuevos suministros desde Rusia. Las limitaciones para importar combustible han agravado los apagones, afectado el transporte y reducido la capacidad de funcionamiento de instalaciones sanitarias y centros educativos. A estos problemas se suman deficiencias estructurales de la economía estatal y años de insuficiente inversión.
Cuba confirma conversaciones con EEUU mediante llamadas y WhatsApp
Pese al enfrentamiento público entre ambos gobiernos, Rodríguez confirmó que los contactos diplomáticos no se han interrumpido. Funcionarios de La Habana y Washington continúan intercambiando mensajes, manteniendo conversaciones telefónicas y celebrando encuentros presenciales. No obstante, el canciller admitió que las gestiones ofrecen pocos resultados debido al clima de amenazas y desconfianza que caracteriza las relaciones bilaterales.
El ministro también cuestionó las iniciativas del secretario de Estado, Marco Rubio, dirigidas a captar información dentro de Cuba. Rodríguez calificó esos mensajes de poco serios y rechazó su utilidad. Por su parte, Washington sostiene que busca impulsar reformas políticas y económicas profundas, mientras responsabiliza a las autoridades cubanas de mantener un sistema que limita las libertades y obstaculiza el desarrollo del país.
Las declaraciones aparecen después del enfrentamiento protagonizado por Rodríguez y el embajador estadounidense Mike Waltz en Naciones Unidas. Como informó anteriormente Asere, el canciller interrumpió la intervención del diplomático cuando este denunciaba los privilegios de la dirigencia cubana. El incidente terminó con protestas de la delegación de La Habana y posteriores medidas de Washington contra uno de sus representantes.
El Gobierno cubano defiende el socialismo, pero busca inversiones privadas
Otro aspecto relevante de la entrevista fue la disposición del régimen a permitir una mayor participación empresarial extranjera. Rodríguez defendió las reformas anunciadas por La Habana, entre ellas nuevas posibilidades para bancos privados, inversionistas internacionales y negocios particulares. Sin embargo, aseguró que estas transformaciones no responden a las exigencias de Trump y que el modelo económico continuará bajo principios socialistas.
El canciller también manifestó que las compañías estadounidenses podrían participar en determinados sectores de la economía cubana, siempre que no ejerzan control sobre áreas consideradas estratégicas. Esta apertura contrasta con las restricciones históricas impuestas por el propio Gobierno al desarrollo de la iniciativa privada y ocurre cuando el país necesita financiamiento, tecnología y suministros para sostener actividades esenciales.
Mientras tanto, la estrategia de esperar un cambio de postura en Washington genera cuestionamientos. Ric Herrero, director del Cuba Study Group, advirtió que quienes soportan las mayores consecuencias de esa resistencia son los ciudadanos. La incertidumbre persiste después de que la resolución contra el embargo recibiera en Naciones Unidas 130 votos favorables, 17 contrarios y 25 abstenciones, un respaldo inferior al de años anteriores. La Habana mantiene su posición, pero las dificultades cotidianas de la población continúan sin una solución definitiva.