Una familia del municipio de Madruga, en Mayabeque, tuvo que transportar el ataúd de su abuelo en un remolque arrastrado por un automóvil antiguo el jueves 29 de octubre, después de pasar horas esperando una carroza fúnebre que nunca apareció. La falta de transporte obligó a los allegados a buscar una solución para realizar el entierro.
Según informó Periódico Cubano, la ceremonia estaba programada para las 10:00 de la mañana, pero el sepelio no pudo efectuarse hasta cerca de las 8:00 de la noche. El retraso prolongó durante unas diez horas la espera de los familiares, quienes enfrentaron dificultades para conseguir un vehículo.
Las imágenes difundidas muestran un almendrón de color verde remolcando una estructura donde colocaron el féretro. El improvisado cortejo transitó por una vía rural hasta llegar al cementerio, una escena que refleja las limitaciones de los servicios públicos en la Isla.
Mayabeque enfrenta una grave escasez de vehículos funerarios
La situación tiene antecedentes en esta provincia. En julio de 2025, medios oficiales reconocieron que únicamente dos carros fúnebres estaban disponibles para cubrir los 11 municipios de Mayabeque. Esta insuficiencia provocaba retrasos que podían superar las 24 horas, según los reportes publicados entonces.
Otro episodio ocurrió en septiembre de 2024, cuando personas de la misma región tuvieron que llevar un ataúd sobre sus hombros durante unos dos kilómetros. La ausencia de transporte especializado convirtió aquel recorrido hasta el cementerio en una tarea asumida por los propios dolientes.
Familias cubanas utilizan medios improvisados para realizar entierros
También en diciembre de 2025, residentes de San Luis, Santiago de Cuba, recurrieron a un camión-jaula para transportar a un fallecido. Meses después, en agosto de 2026, familiares de Santa Lucía, Nuevitas, reportaron dificultades para acceder al servicio y trasladar el cuerpo de un pariente.
En marzo de 2024, Roberto Tomás, vecino del municipio camagüeyano de Florida, utilizó una motoneta para mover el cadáver de su madre. Aunque existían vehículos destinados a servicios funerarios, ninguno podía funcionar debido a la falta de gasolina.
La crisis del transporte funerario evidencia el deterioro de los servicios estatales
El problema responde a varios factores, entre ellos el desabastecimiento de combustible, las averías mecánicas y la escasez de piezas de repuesto. Estas dificultades limitan la capacidad de las instituciones estatales para garantizar traslados funerarios, incluso cuando las familias necesitan una respuesta inmediata.
El caso de Madruga vuelve a poner de manifiesto las consecuencias del deterioro de los servicios básicos en Cuba. Mientras las autoridades no consiguen asegurar un transporte funerario adecuado, los ciudadanos terminan recurriendo a medios particulares para despedir a sus seres queridos, sumando nuevas dificultades al dolor de una pérdida.