Yusuam Palacios Ortega, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) y presidente del Movimiento Juvenil Martiano, llegó a utilizar los fondos y la conexión a Internet otorgada por el Estado para mantener un amorĆo con un hombre de nacionalidad chilena.
AsĆ lo hizo saber el escritor cubano Juan Almeida GarcĆa, en una reciente emisión de su programa Juan Al Medio.
SegĆŗn explicó el presentador, las evidencias de esta afirmación le fueron entregadas por āpersonas molestas y cansadasā de la corrupción y malversación dentro de la alta cĆŗpula del Gobierno. Conforme a la información obtenida, Palacios Ortega mantuvo una serie de conversaciones con Ćngel Luis Verdecia, miembro del Partido Comunista Chileno.
āYo harĆa todo lo posible por llevarte al cielo, y que nos llevemos al cielo mutuamenteā, reza uno de los textos escritos por el dirigente cubano, abogado de profesión.
Con el tiempo los intercambios fueron subiendo de tono, hasta que el diputado por el municipio de Sagua de TĆ”namo, finalmente, le confesó su amor y le pidió a su āmedia naranjaā conocerlo en persona. Verdecia, incluso, llevó a cabo un viaje a la Isla āfinanciado por la ANPPā presuntamente para participar en un evento martiano.
Yusuam, Fidel y RaĆŗl
Palacios, uno de los rostros mÔs activos dentro del oficialismo, es conocido por sus histriónicas intervenciones. A finales del pasado mes de octubre, durante el Periodo Ordinario de la IX Legislatura de la ANPP, el holguinero comparó a Fidel y Raúl Castro con Jesucristo.
Como parte de su reflexión, Yusuam aseguró que, al igual que el āmesĆasā, los lĆderes comunistas llevaron a cabo el milagro de redistribuir las riquezas en el paĆs de la mejor manera posible.
āSi Cristo repartió los panes y los peces un dĆa, el Comandante en Jefe Fidel Castro, el General de EjĆ©rcito [RaĆŗl Castro] y nuestros dirigentes de hoy han estado repartiendo los panes y los peces por mĆ”s de 60 aƱosā, manifestó. āY se seguirĆ”n repartiendo con esos principios, con esa base humanista, con esa Ć©tica y con esa dignidadā.
āNunca hemos perdido el horizonte ni lo perderemos jamĆ”sā.