Un avión procedente de Estados Unidos llegó el jueves 8 de octubre al Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, con 700 paquetes de alimentos y otros 700 de artículos de higiene destinados a familias vulnerables vinculadas a la diócesis de Pinar del Río. La ayuda será distribuida por Cáritas en comunidades de Candelaria y Quiebra Hacha, sin que el Gobierno cubano gestione directamente los fondos.
Cáritas Pinar del Río informó que el cargamento fue recibido por el obispo Juan de Dios Hernández Ruiz y Abel Castillo López, responsable de la representación diocesana. En las labores de descarga y recepción también participaron voluntarios y trabajadores del aeropuerto.
Ayuda de EEUU llegará a Candelaria y Quiebra Hacha
Los suministros comenzarán a entregarse en Candelaria y Quiebra Hacha, esta última vinculada a la parroquia de Mariel. Aunque ambas localidades pertenecen administrativamente a Artemisa, forman parte de la jurisdicción eclesiástica de Pinar del Río.
Los beneficiarios fueron seleccionados previamente por equipos parroquiales que visitaron viviendas para identificar a personas con mayores dificultades económicas y de acceso a productos básicos.
Entre los grupos prioritarios figuran adultos mayores sin apoyo familiar, mujeres embarazadas, madres lactantes con factores de riesgo, niños menores de cinco años en condiciones precarias, personas con discapacidad y pacientes encamados.
Recursos limitados obligan a priorizar beneficiarios
La cantidad de paquetes disponibles no permitirá cubrir todas las necesidades existentes. El obispo Hernández Ruiz reconoció que los recursos son limitados y que las entregas se concentran en los hogares considerados más vulnerables.
“Como Iglesia, somos plenamente conscientes de que no podemos llegar a todos, y esa es una realidad que nos duele”, expresó el religioso al explicar los criterios utilizados durante el proceso de selección.
El cargamento forma parte de una iniciativa de asistencia humanitaria estadounidense valorada en 100 millones de dólares. De ese monto, 60 millones corresponden al mecanismo operado por Cáritas Cuba y Catholic Relief Services, mientras otros 40 millones están destinados a organizaciones independientes.
La distribución se realiza sin intermediación directa del Gobierno cubano
El esquema establece que Catholic Relief Services administre los recursos y realice las compras en Estados Unidos. Posteriormente, las estructuras parroquiales cubanas organizan la entrega de alimentos y artículos de higiene directamente a los hogares seleccionados.
El programa comenzó en julio con un vuelo procedente de Miami que transportó 18 toneladas de suministros. Aquella primera fase permitió iniciar entregas en Bejucal y Alquízar, y después se extendió a otras provincias como Villa Clara, Cienfuegos, Camagüey y Ciego de Ávila.
La iniciativa busca alcanzar entre 100.000 y 120.000 familias, mientras estimaciones de Catholic Relief Services sitúan cerca de 200.000 hogares el alcance potencial de su componente católico. La llegada del nuevo cargamento amplía ahora la distribución hacia comunidades de Artemisa vinculadas a la diócesis pinareña.