Banco Popular de Cuba admite que no tiene dólares en efectivo para los clientes
Aunque el dólar tiene una tasa definida en la Isla, en el mercado informal su valor se dispara porque no hay forma legal de conseguirlo
El régimen de Cuba admitió abiertamente su incapacidad de proveer divisas extranjeras en efectivo, reconociendo que no puede entregar dólares a clientes, una situación que refleja el colapso financiero del país y el control que ejerce el Estado sobre la moneda fuerte.
El Banco Popular de Ahorro admitió que no dispone de suficientes monedas libremente convertibles para responder a la demanda. La explicación llegó en una respuesta oficial publicada en la prensa estatal, luego de que un ciudadano denunciara que no pudo cobrar dinero enviado desde el extranjero.
El caso expone un problema extendido en Cuba: aunque las personas reciben ayudas o remesas en divisas, no pueden acceder a ellas en efectivo. En la práctica, el banco obliga a aceptar alternativas como depósitos en tarjetas, lo que limita el uso real del dinero.
Raúl Viso Zurita, ciudadano cubano-español, denunció que una sucursal en La Habana Vieja le negó el retiro de 170 dólares, parte de una ayuda de 325 euros enviada desde Galicia. Había sido citado para recoger el dinero en diciembre de 2025, pero al llegar le informaron que no había efectivo disponible.
“Me presenté en la sucursal bancaria y la gerente me expresó que no tenía dinero para pagarme; aunque pude conocer que en ese banco entró dinero (dólares), y no se me avisó”, reclamó.
En lugar de entregarle el efectivo, el banco le ofreció depositar el dinero en una tarjeta Clásica. El cliente rechazó la propuesta y denunció la imposición del mecanismo.
“Me están obligando a depositar los dólares en la tarjeta Clásica en contra de mi voluntad. Recibir dicha moneda en efectivo es un derecho que el Banco está violando con mi persona”, declaró.
La respuesta oficial confirmó la falta de liquidez. Una directiva del banco explicó que la “baja disponibilidad” de divisas impide atender de inmediato a los clientes.
Como solución, se ofreció transferir el dinero a tarjetas para su uso en tiendas autorizadas o entregar el monto de forma parcial cuando existieran fondos.
Sin embargo, el problema va más allá de un caso individual. La escasez de dólares y euros en efectivo es una realidad extendida en Cuba, donde el Estado controla el acceso a la moneda extranjera.
Aunque oficialmente el dólar tiene una tasa definida, en el mercado informal su valor se dispara a cientos de pesos cubanos, precisamente porque no hay forma legal ni estable de conseguirlo.
Esta distorsión responde a un patrón: el régimen concentra las divisas en sus propias estructuras, mientras la población queda sin acceso directo.
Los bancos no entregan efectivo, las casas de cambio tienen disponibilidad mínima y las personas terminan recurriendo al mercado negro para poder comprar dólares o euros.
El uso de tarjetas como alternativa tampoco resuelve el problema. Estos instrumentos permiten retirar solo pesos cubanos, lo que reduce el valor real del dinero en un contexto de inflación y devaluación. En la práctica, quien recibe divisas pierde poder adquisitivo al no poder utilizarlas libremente.
Además, persisten dudas sobre la transparencia del sistema. En el caso denunciado, el banco no explicó por qué no avisó al cliente cuando sí tuvo dólares disponibles.
Tampoco respondió al malestar generalizado por la obligación de usar mecanismos que limitan el acceso al dinero.
La falta de divisas en efectivo se ha vuelto más evidente desde 2025, con múltiples reportes de situaciones similares. Mientras el gobierno no logra garantizar una oferta estable de moneda fuerte, los ciudadanos enfrentan restricciones constantes.
El resultado es un sistema donde tener derecho a recibir dólares no significa poder obtenerlos. En medio de la crisis económica, la escasez de efectivo y el control estatal han convertido a las divisas en un recurso casi inaccesible para la mayoría de los cubanos.


