Buque ruso con 700 mil barriles de petróleo llegará pronto a Matanzas
La operación se interpreta como una prueba de los límites de las sanciones de EEUU, que hasta el momento no ha intentado detenerla
Un buque petrolero procedente de Rusia, con un cargamento estimado de 700.000 barriles de crudo, se encuentra a punto de arribar a Cuba, esta vez al parecer sin impedimento de EEUU.
En una operación que podría aliviar de forma momentánea la crisis energética de la Isla, el tanquero, identificado como Anatoly Kolodkin, partió el 9 de marzo desde el puerto de Primorsk y, según reportes difundidos por medios oficiales cubanos, tiene como destino la terminal de Matanzas.
Su arribo está previsto para el 31 de marzo. En su trayecto final, la embarcación ha bordeado la costa norte cubana, manteniéndose dentro de aguas territoriales para evitar transitar por zonas internacionales.
Desde el oficialismo, figuras como el periodista Lázaro Manuel Alonso han presentado la operación como una muestra del respaldo de Moscú a La Habana, destacando el envío de combustible en un momento crítico.
La llegada del crudo ruso ocurre en medio de un escenario marcado por apagones constantes, escasez de diésel y dificultades para sostener la generación eléctrica, problemas que han sido ampliamente documentados por medios independientes en la Isla.
Este envío coincide además con las restricciones impuestas por el presidente de EEUU, Donald Trump, quien a finales de enero reforzó medidas contra el suministro de petróleo hacia Cuba.
En ese contexto, la operación del tanquero ruso se interpreta como una prueba de los límites de esas sanciones, ya que hasta el momento no ha habido acciones para detenerlo, pese a la presencia de recursos navales estadounidenses en la región.
Analistas consideran que permitir el paso del buque podría responder a un intento de evitar tensiones directas con Rusia, especialmente en un momento en que Washington mantiene otros frentes abiertos, como el conflicto con Irán. Esta situación deja abierta la incógnita sobre si futuros envíos similares seguirán el mismo curso.
El impacto del cargamento, sin embargo, sería temporal. Expertos señalan que el volumen transportado no cubre las necesidades diarias del país, que en condiciones normales rondan los 100.000 barriles por día.
Aun así, el crudo permitiría reactivar parcialmente la producción de combustibles derivados como gasolina, diésel y queroseno para aviación.
La escasez de diésel ha sido especialmente crítica. Este recurso es clave para el transporte, la agricultura y la generación de electricidad.
Medios independientes cubanos han reportado paralización de cosechas, interrupciones en la distribución de alimentos y limitaciones en servicios básicos debido a la falta de combustible.
El petróleo descargado en Matanzas será enviado posteriormente a refinerías en La Habana y Cabaiguán, principalmente por vía ferroviaria. El proceso de refinación puede extenderse hasta tres semanas antes de que los combustibles estén disponibles para su uso.
La base de supertanqueros de Matanzas, punto clave para esta operación, aún opera con limitaciones tras el incendio de gran magnitud ocurrido en 2022, que destruyó parte de sus instalaciones.
Aunque ha recuperado cierta capacidad, no funciona a pleno rendimiento, lo que añade complejidad a la logística energética del país.
En conjunto, la llegada del Anatoly Kolodkin representa un alivio puntual dentro de una crisis estructural más amplia.
Aunque el suministro ruso puede ofrecer cierto respiro, no resuelve los problemas de fondo que afectan al sistema energético cubano, marcado por falta de recursos, infraestructura deteriorada y dependencia de envíos externos.



