Caída de Venezuela empeora apagones en Cuba: más de 1.800 MW de déficit
Venezuela era el principal proveedor de petróleo del régimen, e incluso con su ayuda los apagones eran de más de 10 horas diarias
La crisis energética en Cuba se agrava tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y la posible transferencia de petróleo que antes iba a la Isla hacia Estados Unidos, dijeron expertos y analistas.
El anuncio de que Venezuela, proveedor histórico de crudo para el sistema eléctrico cubano, podría cambiar sus prioridades ha generado preocupación por un mayor deterioro del suministro de combustible para generación eléctrica.
Venezuela fue durante décadas el principal proveedor de petróleo a Cuba bajo acuerdos políticos que permitieron a La Habana recibir crudo en condiciones preferenciales a cambio de servicios profesionales y militares.
Con el arresto de Maduro durante una operación militar estadounidense en Caracas, se ha intensificado la incertidumbre sobre la continuidad de ese flujo energético.
La alianza, que cubría una parte significativa de las necesidades de combustible para el sistema eléctrico cubano, ahora se encuentra en riesgo, lo que podría reforzar la presión sobre una economía ya frágil.
Los reportes oficiales de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) reflejan los efectos de esta situación sobre la generación de electricidad. En el reporte de este 9 de enero de 2026, la UNE informó que el servicio eléctrico estuvo afectado desde la madrugada del jueves, con una máxima afectación de 1.771 megavatios (MW) alrededor de las 18:20 horas.
Para las 06:00 horas del viernes, la disponibilidad era de 1.500 MW frente a una demanda de 1.950 MW, lo que representa un déficit de 490 MW. En el horario de mayor consumo se estimó una afectación de 700 MW. Este desequilibrio obliga a desconectar circuitos para evitar fallas mayores.
El documento también detalló problemas en varias plantas térmicas que son claves para la producción de energía en la Isla, como unidades fuera de servicio en las centrales termoeléctricas de Mariel, Nuevitas y Felton, entre otras.
La falta de combustible agravó la situación, con 96 centrales de generación distribuida aportando 896 MW y 150 MW indisponibles por la ausencia de lubricante, lo que elevó el total de energía comprometida por estas causas a 1.046 MW. Para el horario pico se registró un déficit de 1.800 MW, con una afectación prevista de 1.830 MW.
La dependencia de petróleo venezolano para sostener el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ha sido una constante en la historia reciente de Cuba, pero esa dependencia se ha vuelto un factor de vulnerabilidad.
Especialistas independentes señalaron que Cuba requería entre 110.000 y 120.000 barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades básicas, pero los envíos de Venezuela han disminuido de niveles mucho mayores en años anteriores a promedios mucho más bajos en 2025, con picos y caídas abruptas en los suministros.
La falta de electricidad afecta múltiples aspectos de la vida en la Isla. En los últimos meses, la población ha enfrentado cortes que duran varias horas al día o incluso apagan zonas completas por jornadas, variando según la región y la disponibilidad de generación.
Estos apagones tienen impactos directos en servicios básicos como agua potable, transporte, atención sanitaria, actividades económicas y refrigeración de alimentos.
Según reportes, en algunas jornadas los cortes han alcanzado a casi el 60% del país durante el horario de mayor demanda, con déficit de entre 1.800 y 1.942 MW en períodos críticos.
Expertos en energía y organizaciones independientes han señalado que la infraestructura eléctrica cubana sufre un deterioro prolongado, con plantas termoeléctricas envejecidas, falta de repuestos y escasez de combustible como factores clave de inestabilidad.
Además, la reducción de importaciones de crudo tanto desde Venezuela como desde México y otros proveedores ha empeorado la situación, limitando la capacidad de las centrales para funcionar de manera continua.
La combinación de estos factores ubica a Cuba en medio de una crisis energética persistente, donde incluso con aumento de capacidad solar y mantenimiento de unidades, la falta de combustible limita las mejoras y mantiene los apagones como un problema diario para millones de residentes.
En este contexto, la reducción del suministro de petróleo venezolano —históricamente esencial para la generación de electricidad en Cuba— se percibe como un factor que podría agravar aún más los déficits eléctricos y las afectaciones que ya enfrenta la población en 2026.



