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Cámara de Representantes de EEUU: no hay necesidad de tropas en Cuba

Según el presidente de la Cámara, el sistema político de la isla se debilita y podría transformarse sin intervención de fuerzas militares

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, descartó la posibilidad de una intervención militar en Cuba, al asegurar que en Washington no existe voluntad política ni necesidad de desplegar tropas en la isla.

Durante un intercambio con periodistas en el Capitolio, Johnson explicó que no cree necesario enviar soldados estadounidenses al territorio cubano y que, en su opinión, los cambios en el país podrían producirse por la propia evolución interna de la crisis.

Según su planteamiento, el sistema político de la isla estaría entrando en una fase de debilitamiento y eventualmente podría transformarse sin la intervención directa de fuerzas militares de su país.

En ese sentido, sostuvo que, incluso si ocurriera un cambio de gobierno, no considera necesario que EEUU tenga tropas sobre el terreno.

El dirigente republicano argumentó que el modelo político cubano se encuentra bajo presión debido a la crisis económica y a los problemas estructurales que enfrenta el país.

Desde su punto de vista, esos factores podrían impulsar transformaciones internas sin necesidad de una operación militar.

También señaló que Washington analiza la situación de la isla dentro del marco de la iniciativa hemisférica conocida como Escudo de las Américas, promovida por la administración de Donald Trump, que busca coordinar acciones regionales frente a organizaciones criminales y amenazas de seguridad en el continente.

“Creo que el sistema está en proceso de colapso porque es un régimen socialista, y esos experimentos nunca funcionan. Aunque son ilegales, pero escuche: si sucede que hay un cambio de régimen allí, no creo que necesitemos tropas estadounidenses allí. No lo creo”, declaró.

Las declaraciones de Johnson se producen en medio de mensajes contradictorios procedentes de la Casa Blanca sobre el futuro de Cuba. En los últimos días, Trump ha alternado entre afirmar que no sería necesaria una intervención militar y sugerir que el desenlace podría no ser pacífico.

Durante la cumbre del llamado Escudo de las Américas, celebrada recientemente en Miami, el presidente estadounidense sostuvo que el gobierno cubano estaría cerca de su colapso debido a la crisis económica y energética que atraviesa el país.

Según sus palabras, la isla se encuentra al borde de quedarse sin recursos, particularmente combustible, después de años de dependencia de la ayuda venezolana.

En ese mismo evento, Trump reveló que su administración mantiene conversaciones con autoridades cubanas a través del secretario de Estado Marco Rubio.

Sin embargo, el mandatario también insinuó que el proceso de transición podría no desarrollarse necesariamente de forma amistosa, una frase que fue interpretada por analistas como una advertencia ambigua sobre posibles escenarios de presión o confrontación.

Rubio también ha emitido declaraciones recientes que contribuyen a esa percepción de contradicción en el discurso del gobierno estadounidense.

En algunas intervenciones públicas, el secretario de Estado ha sugerido que el control de la isla podría cambiar de manera abrupta y ha insinuado que el desenlace podría no ser pacífico, aunque en otros momentos ha reiterado que Washington no planea una intervención militar directa.

Esta alternancia de mensajes ha generado críticas entre analistas políticos, quienes señalan que la administración Trump ha pasado en pocos días de afirmar que el régimen cubano caerá por sí solo, a insinuar que el desenlace podría implicar una toma de control más conflictiva, para luego volver a descartar el uso de tropas.

El debate sobre una eventual acción militar también se intensificó después de un incidente ocurrido el 25 de febrero en aguas cercanas a Villa Clara, cuando guardafronteras cubanos interceptaron una embarcación procedente de Florida.

El hecho dejó cuatro cubanos residentes en EEUU muertos y seis heridos. Las autoridades de la isla calificaron el episodio como una infiltración con fines terroristas, mientras que sectores del exilio cubano en Miami cuestionaron esa versión.

En medio de ese contexto, Washington mantiene una presencia naval considerable en el Caribe como parte de la operación militar conocida como Operación Lanza del Sur.

El despliegue incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford, alrededor de 12.000 efectivos militares y un costo estimado de 3.000 millones de dólares.

Aunque Johnson insiste en que no ve respaldo político para una intervención armada en Cuba, su postura contrasta con la de algunos legisladores republicanos. El senador Lindsey Graham, por ejemplo, ha adoptado en ocasiones un tono más duro al referirse a la situación en la isla.

Mientras tanto, la crisis económica cubana continúa profundizándose. La economía del país se ha contraído alrededor de un 15 % desde 2020, con una caída cercana al 5 % solo en 2025.

A esto se suman apagones que en algunas regiones superan las 20 horas diarias y una escasez de combustible que incluso ha provocado el cierre temporal de aeropuertos, factores que alimentan el debate en Washington sobre el futuro político de la isla.

 

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