Captura de cubano reclutado por el ejército ruso expone la explotación migratoria
Le indicaron que sería deportado, pero al final fue enviado al frente de batalla en Ucrania
Un ciudadano de origen cubano, identificado como Johnni Dela, conocido en el frente con el alias de “Nadie”, fue detenido por fuerzas ucranianas cerca de Kupiansk, en la provincia de Járkov, luego de haber sido enviado a combatir por el ejército ruso bajo la amenaza de deportación.
Su testimonio, publicado por el medio Euromaidan Press, revela cómo la precariedad migratoria y el miedo fueron utilizados como herramientas de coerción para empujarlo a una guerra ajena a su voluntad.
Las condiciones extremas de trabajo en Moscú
Dela trabajó durante siete meses en Moscú, enfrentando condiciones laborales extremas. En ese tiempo, relató que apenas dormía y comía, enviando la mayoría de su salario a Cuba, donde dejaba a su familia: su hijo, su esposa y sus padres.
Su visa, que solo era válida por tres meses, expiró sin que él pudiera regularizar su situación. A partir de ese momento, la policía comenzó a hostigarle a diario. Según su relato, los oficiales le ofrecían una dura elección: pagar dinero o ser deportado o enviado a la guerra.
La trampa de la deportación
Dela afirmó que, al ser detenido, creyó que los documentos que le mostraban eran para su deportación a Cuba.
Sin embargo, el oficial migratorio que le atendió le confirmó que sería deportado, pero nunca le dijeron la verdadera razón de su traslado.
Después de varios días de incertidumbre, fue enviado al frente de guerra en Kupiansk, sin recibir explicación sobre su misión ni ver sus documentos.
127-ма окрема важка механізована Харківська бригада взяла в полон на Куп’янщині громадянина Куби.
Як позивний «Ніхто» потрапив у Москву, а з Москви – на штурм Куп’янська? Чому у Росії важко бути нелегалом? І як його врятувала українська бабуся? Дивіться в інтерв’ю. pic.twitter.com/TxA6iShQuq
— КОРПУС ХАРТІЯ (@khartiiabrygada) January 4, 2026
La brutalidad de la guerra y la supervivencia
A pesar de ser herido de bala en una pierna, Dela continuó luchando, siguiendo órdenes de avanzar.
Caminó por el bosque, cruzó un río y llegó al frente de combate, donde fue testigo de la muerte de compañeros y sufrió disparos, incluso de soldados rusos.
En medio de la guerra, Dela apenas tuvo qué comer y, según contó, pasó un mes y medio solo alimentándose de tomates. Fue durante su intento de evacuar la zona cuando fue capturado por fuerzas ucranianas.
El temor por el futuro
El cubano permanece bajo custodia de las fuerzas ucranianas, recibiendo trato humano. No obstante, Dela teme que su futuro sea aún más sombrío si regresa a Cuba, país con el que Rusia mantiene fuertes vínculos.
“Estoy seguro de que me pueden condenar a 20 años de prisión”, expresó, y añadió que teme represalias contra su familia. Describió a Cuba como un país donde “la policía lo controla todo”.
El caso de Dela no es único. Según el citado medio, Rusia ha intensificado el reclutamiento de extranjeros para evitar una movilización general que resulte impopular. Cuba es uno de los países con mayor número de reclutados, con al menos 1.028 cubanos identificados. Sin embargo, las estimaciones apuntan a que la cifra podría ser mucho mayor.



