Chóferes de almendrones en La Habana sin clientes ante la caída del turismo
Aquellos que viven del turismo han experimentado problemas para conseguir el sustento
La disminución del turismo hacia Cuba ha afectado a todos aquellos que dependen de la llegada de visitantes extranjeros para trabajar, siendo algunos de estos los conductores de automóviles clásicos que recorre el Malecón de La Habana.
Según un reporte de la agencia Associated Press (AP), la caída del turismo en la Isla ha sido exacerbada por la crisis económica, los apagones y la escasez de combustible.
Además, la reducción de los envíos de petróleo desde Venezuela, tras la intervención militar estadounidense que derrocó a Nicolás Maduro, ha dejado a La Habana casi vacía de visitantes. La situación se agrava cada día, afectando a los trabajadores que dependen de esta industria para sobrevivir.
“Esto está muy malo, estamos esperando a que vengan para poder trabajar”, dijo al citado medio Reymundo Aldama, el chofer de un Ford Fairlane rosado de 1957.
El chofer, que solía trabajar hasta las nueve de la noche, ahora pasa todo el día sin clientes. La demanda ha caído tanto que los precios de los paseos en autos clásicos se han reducido de 50 a 25 dólares, y a veces incluso a 20 si los turistas insisten en regatear.
El impacto del turismo no se limita solo a los choferes de los almendrones. Otros vendedores, como Rosbel Figueredo, de 30 años, también sienten la crisis. Rosbel, un técnico industrial que ahora vende frituras de harina con azúcar en la calle, afirma que antes podía vender hasta 150 bolsas al día, pero ahora apenas vende 50.
“Soy técnico industrial, pero ahora vendo dulces para poder comer”, comenta preocupado por su familia.
La caída del turismo es evidente en las cifras. Según datos oficiales, entre enero y noviembre de 2025, solo 2,3 millones de turistas visitaron Cuba, frente a los 4,8 millones que llegaron en 2018.
Las restricciones impuestas por el gobierno de Donald J. Trump a los viajes y cruceros hacia la Isla, junto con el endurecimiento de las sanciones, han tenido un impacto devastador en la economía cubana.
Según estimaciones, estas medidas le costaron al régimen cubano cerca de 8,000 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025.
Gaspar Biart, chofer de un autobús turístico, recuerda con nostalgia que hace algunos años ocho guaguas de dos pisos recorrían la ciudad llenas de pasajeros, tres veces al día. Hoy, apenas circulan cuatro autobuses, casi vacíos.
“Lo que nos falta son clientes. El turismo mueve la economía, y sin turismo no hay país”, afirma Biart.
El Malecón habanero, tradicionalmente lleno de vida, refleja el deterioro económico. Los restaurantes están vacíos, las mesas cubiertas de manteles que se agitan con el viento, y los empleados esperan sin esperanza. En los barrios más turísticos, la basura se acumula, el agua escasea y los apagones son cada vez más frecuentes.
Con la caída de su principal aliado, Venezuela, y la incertidumbre sobre el futuro económico, los cubanos se preguntan si Rusia o China tomarán el papel de sostén económico. Sin embargo, hasta el momento, el apoyo de estos países se limita a declaraciones políticas.
Mientras tanto, el turismo, que durante décadas fue el motor de la economía cubana, continúa hundiéndose entre la escasez, las sanciones y la falta de perspectivas.



