Cuba no se recupera tras apagón total: casi 1.900 MW de déficit
Incluso cuando Cuba contaba con más combustible, se registraban patrones similares, con prioridad para el turismo y eventos oficiales
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó este 23 de marzo de 2026 que el país enfrentará un alto déficit de generación eléctrica en el horario pico nocturno, en medio de un sistema que aún se encuentra en proceso de recuperación tras el reciente apagón nacional.
Según el reporte oficial, la capacidad disponible será muy inferior a la demanda, lo que anticipa nuevas afectaciones generalizadas en el servicio.
De acuerdo con la nota informativa, en la mañana la disponibilidad era de 1123 MW frente a una demanda de 2070, con cerca de 950 MW ya afectados.
Para el horario pico, la UNE prevé una disponibilidad de 1223 MW ante una demanda que alcanzaría los 3050, lo que deja un déficit superior a los 1850 MW. Esta diferencia implica cortes prolongados y simultáneos en varias regiones del país.
El informe también detalla múltiples fallas en centrales termoeléctricas, entre ellas unidades en Mariel, Santa Cruz, Felton y la Antonio Maceo, además de otras en mantenimiento.
A esto se suman limitaciones en la generación térmica que mantienen fuera de servicio más de 500 MW adicionales, lo que agrava la capacidad de respuesta del sistema.
La situación ocurre pocos días después de una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional, uno de los eventos más severos registrados recientemente.
Aunque las autoridades reportan avances en la restauración, el servicio continúa siendo inestable y con interrupciones frecuentes, especialmente en horarios de alta demanda.
En la práctica, esta crisis energética se traduce en apagones prolongados que afectan a millones de personas. Viviendas, hospitales, transporte y servicios básicos dependen de un sistema que no logra cubrir las necesidades mínimas, lo que ha generado un deterioro sostenido en las condiciones de vida.
Sin embargo, pese a la escasez, el uso de la energía en el país no es uniforme, pues el gobierno prioriza sectores vinculados al turismo y actividades oficiales, mientras amplias zonas residenciales y los hospitales enfrentan cortes constantes.
Mientras hoteles y espacios destinados a visitantes extranjeros cuentan con plantas eléctricas o suministro más estable, incluso en momentos de apagones generalizados, hospitales y centros comunitarios han reportado interrupciones.
Un ejemplo reciente ha sido la atención a delegaciones y activistas internacionales que han llegado a la isla, quienes han sido alojados en instalaciones con electricidad garantizada.
Esto ocurre en paralelo a la crisis que afecta a la población, lo que ha generado cuestionamientos sobre las prioridades en el uso de la energía.
Incluso en etapas anteriores, cuando Cuba contaba con mayor disponibilidad de combustible, se registraban patrones similares, con prioridad para el turismo y eventos oficiales, como actos políticos o actividades de promoción.
En este contexto, el déficit eléctrico actual no solo refleja problemas técnicos, sino también decisiones sobre cómo se distribuyen los recursos. La combinación de fallas estructurales, falta de combustible y prioridades en el consumo mantiene al sistema en una situación crítica, sin señales claras de mejora inmediata.



