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Cuba produce un tercio de la energía que necesita: casi 2.000 MW de déficit

Con una disponibilidad de apenas 1.045 MW frente a una demanda de 3.000 MW, el sistema no logra cubrir ni la mitad del consumo requerido

La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó este 26 de marzo de 2026 que el país enfrentará un déficit de generación de hasta 1.955 MW en el horario pico nocturno, con una afectación estimada de 1.985 MW, en medio de una crisis energética que se ha mantenido de forma ininterrumpida en las últimas jornadas.

El reporte oficial señala que el servicio eléctrico estuvo afectado durante las 24 horas del día anterior y que los apagones continuaron durante la madrugada de hoy.

La mayor afectación registrada fue de 1.885 MW a las 20:20 horas, lo que confirma la incapacidad del sistema para cubrir la demanda nacional en los momentos de mayor consumo.

A las 06:00 horas de este jueves, la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) era de 1.043 MW frente a una demanda de 2.334 MW, lo que provocó una afectación inmediata de 1.296 MW.

Para el horario diurno se prevé que el déficit se mantenga en torno a 1.300 MW, lo que prolonga las interrupciones del servicio en gran parte del país.

En cuanto a la generación alternativa, la UNE indicó que los 52 parques solares fotovoltaicos aportaron 3.760 MWh, con una potencia máxima de 592 MW durante el día.

Sin embargo, esta contribución sigue siendo insuficiente para compensar la caída de la generación térmica, especialmente en el horario nocturno, cuando disminuye la producción solar.

El sistema eléctrico continúa afectado por múltiples averías en centrales termoeléctricas clave. Permanecen fuera de servicio unidades en las plantas de Mariel, Santa Cruz, Felton y Antonio Maceo, mientras otras se encuentran en mantenimiento en Mariel y Nuevitas.

A esto se suman limitaciones en la generación térmica que mantienen 347 MW indisponibles. El pronóstico para el horario pico es uno de los más críticos reportados en los últimos días.

Con una disponibilidad prevista de apenas 1.045 MW frente a una demanda estimada de 3.000 MW, el sistema no logra cubrir ni la mitad del consumo requerido, lo que se traduce en apagones prolongados y simultáneos en múltiples territorios.

Este escenario ocurre mientras el país aún intenta recuperarse de recientes fallas generalizadas en el sistema eléctrico, que evidenciaron la fragilidad de la infraestructura energética.

La falta de combustible, el deterioro de las plantas y la escasez de inversiones han agravado una crisis que impacta servicios esenciales como hospitales, transporte y abastecimiento de agua.

En los últimos meses, la situación ha generado un aumento del malestar social, con reportes constantes de largas horas sin electricidad en zonas residenciales, mientras persisten críticas por la gestión de los recursos energéticos disponibles.

La continuidad de estos niveles de déficit confirma que la crisis eléctrica sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del país.

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