Cuba vuelve a amenazar con un éxodo masivo ante la presión de Trump
Voceros oficialistas alertaron que una “Cuba inestable” podría convertirse en un “peligro migratorio”
Cuba volvió a agitar esta semana una de sus cartas políticas más conocidas frente a Washington: la advertencia de un posible éxodo migratorio masivo hacia Estados Unidos.
El mensaje fue transmitido desde La Habana a través del programa oficialista Mesa Redonda, en medio de un endurecimiento del discurso del presidente Donald J. Trump contra el régimen castrista.
Durante la emisión, periodistas y voceros oficialistas alertaron que una “Cuba inestable”, como resultado de las acciones de la administración estadounidense, podría convertirse en un “peligro migratorio” para la seguridad nacional de Estados Unidos.
El planteamiento, reiterado desde la televisión estatal, apuntó directamente a la cercanía geográfica de la Isla, ubicada a apenas 90 millas de la Florida.
La advertencia llega en momentos en que Trump ha responsabilizado públicamente al régimen cubano de haber sobrevivido durante años gracias al petróleo y al respaldo financiero de Venezuela. Desde La Habana, el mensaje fue claro: una presión excesiva de Washington podría detonar un flujo migratorio incontrolable, con consecuencias inmediatas para Estados Unidos.
La migración como herramienta política
No se trata de un argumento nuevo. Cada vez que el poder castrista ha enfrentado crisis internas profundas o un aumento de la presión externa, ha recurrido al éxodo como válvula de escape social y como mecanismo de presión política. La migración ha funcionado, durante décadas, como una forma de exportar el descontento y trasladar el costo de la crisis hacia el exterior.
La proximidad geográfica convierte cualquier salida masiva en un problema urgente para Washington, una realidad que el régimen ha explotado de manera sistemática durante más de seis décadas.
En el programa, el propio director de Prensa Latina advirtió que una desestabilización interna provocada por EEUU tendría consecuencias directas para ese país. El mensaje, aunque envuelto en un tono de advertencia regional, responde a una lógica conocida de, si el régimen se ve seriamente amenazado, los cubanos volverán a marcharse en masa.
Un patrón histórico que se repite
La historia respalda esa estrategia. En 1965, tras años de represión y tensiones bilaterales, Fidel Castro abrió el puerto de Camarioca, lo que derivó en una salida caótica y obligó a ambos gobiernos a negociar.
De ese episodio surgieron los llamados vuelos de la libertad, que entre 1965 y 1973 permitieron la salida de unos 260.000 cubanos hacia Estados Unidos.
En 1980, el régimen repitió el esquema con el éxodo del Mariel. Tras la crisis de la embajada del Perú en La Habana, más de 125.000 personas abandonaron la Isla en apenas siete meses. La maniobra incluyó el envío deliberado de presos comunes y marginados sociales, generando un impacto social y de seguridad que presionó a la administración de Jimmy Carter.
En 1994, en pleno colapso del Período Especial, el Maleconazo y la crisis económica tras la caída soviética, el gobierno volvió a retirar los controles migratorios. Más de 35.000 personas se lanzaron al mar, forzando a Bill Clinton a negociar los acuerdos migratorios de 1994 y 1995.



