Cubana condenada a 20 años de prisión en España por asesinato de su pareja
La mujer reconoció su culpa tras culpar a terceros por el crimen, alegando que actuó en defensa propia
Un tribunal español ha condenado a 20 años de prisión a la ciudadana cubana Arletys Castillo por el asesinato a puñaladas de su pareja, Gerard Guerra, ocurrido el 16 de noviembre de 2023, en el municipio de Sant Adrià de Besòs, en Barcelona.
La pena fue impuesta tras un pacto judicial que pone fin al proceso penal por el crimen, calificado de extrema violencia y premeditación.
Un crimen de extrema violencia y premeditación
La sentencia fue dictada después de que Castillo, inicialmente acusando a terceros de cometer el asesinato, cambiara su versión de los hechos. En un giro del caso, finalmente reconoció su culpa, alegando que actuó en defensa propia.
El tribunal, sin embargo, desmintió esta versión y consideró que el crimen fue premeditado. Según los hechos probados, la mujer ideó un plan para inmovilizar a su pareja bajo el pretexto de un juego sexual. Tras atarle las manos, atacó a Gerard con un cuchillo, causándole 118 heridas.
La víctima, de 35 años, permaneció con vida durante el ataque, pero murió más tarde por un shock hipovolémico a causa del sufrimiento prolongado.
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Contradicciones en las versiones de la acusada
Durante la instrucción del caso, Castillo intentó desviar la investigación con versiones contradictorias. Inicialmente, alegó que un grupo de personas había irrumpido en su casa y cometido el crimen, pero esta teoría fue descartada.
En su segunda versión, afirmó que actuó en legítima defensa y acusó falsamente a Gerard de maltrato, una hipótesis también desmentida por la investigación y la sentencia judicial.
Asimismo, se desestimaron acusaciones infundadas que alegaban que Gerard poseía material ilícito, como parte de una estrategia para desacreditar a la víctima.
La estrategia mediática que encubrió el crimen
A pesar de la gravedad del delito, familiares y amigos de Castillo intentaron crear una narrativa en las redes sociales, presentándola como una víctima de violencia y promoviendo una campaña de recaudación de fondos para costear su defensa legal. La sentencia subraya que esta versión era falsa y carecía de pruebas.
Aunque el tribunal no estableció de manera definitiva el motivo del asesinato, se barajaron varias hipótesis, como una posible ruptura inminente de la relación o problemas económicos.
Además de los 20 años de prisión, la Audiencia impuso a Castillo cinco años de libertad vigilada al finalizar su condena, así como la inhabilitación absoluta durante su tiempo en prisión. También deberá indemnizar con 120.000 euros a los padres de la víctima y con 30.000 euros a cada uno de los hermanos de Gerard.
Durante la vista final del juicio, Arletys Castillo pidió perdón a la familia de Gerard Guerra, siendo esta la primera vez que muestra arrepentimiento desde el crimen.



