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Cubano detenido en el Aeropuerto de Miami tras “broma” sobre una bomba

El incidente ocurrió en la terminal norte, específicamente en la sala D, destinada a los vuelos de American Airlines

El ciudadano Eulalio Orama, un cubano residente en Estados Unidos desde hace diez años, fue arrestado el miércoles en el Aeropuerto Internacional de Miami después de hacer un comentario en tono jocoso que provocó alarma entre los agentes de seguridad.

El incidente ocurrió en la terminal norte, específicamente en la sala D, destinada a los vuelos de American Airlines.

Orama, quien viajaba desde la ciudad de Houston, respondió con humor a una pregunta de seguridad sobre si llevaba baterías de litio en su equipaje de mano, y en tono de broma mencionó la palabra “bomba”. La supuesta broma fue suficiente para que los agentes de seguridad lo detuvieran y lo trasladaran a una sala de entrevistas.

Según el informe de arresto de la Oficina del Sheriff de Miami-Dade, Orama explicó que su comentario fue solo una broma, diciendo: “Una bomba no cabe dentro de la bolsa”. Sin embargo, su declaración en un entorno tan sensible fue interpretada como una amenaza.

El cubano había mostrado previamente su frustración por tener que documentar su equipaje de mano debido a la falta de espacio en el compartimento superior del avión.

A pesar de las explicaciones de Orama, las autoridades consideraron su comentario lo suficientemente serio como para proceder con su arresto en el Centro Correccional Turner Guilford Knight a las 8:05 p. m.

Orama enfrenta un cargo grave de segundo grado por hacer un informe falso sobre la colocación de una bomba o explosivo en propiedad estatal. Este tipo de amenazas falsas está penado por la ley en Florida, con posibles sanciones de hasta 15 años de prisión, una multa de hasta 10.000 USD y hasta 15 años de libertad condicional.

Adicionalmente, no es posible suspender o aplazar la condena, lo que hace que la sentencia sea permanente. El tribunal también puede ordenar la restitución de los costos generados por la respuesta de emergencia, incluidos los salarios de los agentes de seguridad y otros recursos movilizados para atender la amenaza falsa.

Este caso resalta la seriedad con la que las autoridades manejan las amenazas de este tipo, en un contexto de alta seguridad en los aeropuertos, donde la seguridad y el bienestar de los pasajeros es la prioridad.

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