Díaz-Canel afirma que Cuba está “en disposición para dialogar” con EEUU
El mandatario cambió el tono de su discurso, hasta ahora agresivo, tras orden de Washington que restringe la venta de petróleo a Cuba
Tras varios días de silencio y de duros señalamientos contra Washington, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel modificó este viernes el tono de su discurso público y dejó abierta la posibilidad de un acercamiento con Estados Unidos, aunque condicionó cualquier conversación a la ausencia de presiones externas.
El mensaje fue difundido a través de la cuenta oficial de la Presidencia de Cuba en la red social X, donde el mandatario afirmó que el gobierno cubano mantiene una disposición al diálogo con la administración estadounidense, incluso en el actual contexto de confrontación. No obstante, subrayó que esa vía no puede desarrollarse bajo amenazas o sanciones económicas.
“Somos un país de paz. Incluso en medio de esta agresión y del bloqueo de todos estos años, hemos dicho que tenemos disposición para dialogar con el gobierno de EEUU. Pero el diálogo no puede ser bajo presiones. Aunque haya cerco al combustible, Cuba no se dejará vencer por el imperio”, escribió Díaz-Canel.
El pronunciamiento representa un giro respecto a las declaraciones realizadas apenas días antes, cuando el gobernante calificó a la administración del presidente Donald Trump como “fascista, criminal y genocida”.
En aquel momento, Díaz-Canel reaccionó con dureza a la orden ejecutiva firmada en Washington que busca restringir el suministro de petróleo a Cuba mediante sanciones a los países que envíen combustible a la isla.
Ese tono agresivo fue reiterado durante el Pleno Extraordinario del Comité Provincial del Partido Comunista en La Habana, donde el mandatario volvió a recurrir al discurso antimperialista tradicional.
En ese espacio, denunció lo que calificó como “agresividad del imperio”, comparó al presidente estadounidense con Adolf Hitler y aseguró que el país no cederá ante las presiones externas ni se rendirá.
Sin embargo, el mensaje publicado este viernes evidenció un cambio en la estrategia comunicativa del régimen. Aunque Díaz-Canel mantuvo expresiones habituales de resistencia y soberanía, evitó cerrar completamente la puerta a una negociación y reconoció, al menos de forma implícita, la posibilidad de conversaciones con Washington.
Este ajuste en el discurso se produce en medio del marcado endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana y el reconocimiento del propio Trump sobre el rápido deterioro de la situación económica y energética en Cuba que llevará a su colapso inevitable.
La escasez de combustible, los apagones prolongados y las dificultades para sostener servicios básicos han colocado al país en una situación de creciente vulnerabilidad.
Mientras tanto, el oficialismo cubano continúa atribuyendo la crisis casi exclusivamente a las sanciones externas, sin mencionar los problemas de gestión interna, el deterioro de la infraestructura ni la corrupción acumulada durante décadas.
Pese a la retórica de firmeza, el mensaje de Díaz-Canel sugiere que el gobierno busca margen de maniobra política y alivio económico en un escenario de aislamiento creciente.
La disposición al diálogo, aunque condicionada, aparece como una señal de que el régimen es consciente de que la presión internacional y la falta de recursos energéticos podrían profundizar aún más la crisis que atraviesa la isla.
Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales.
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— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 30, 2026



