Díaz-Canel culpa a EEUU por la crisis en Cuba: “Es un castigo colectivo”
propuso además crear un mecanismo internacional que obligue a eliminar sanciones y sancione a quienes las imponen
El dirigente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, volvió a culpar al embargo de Estados Unidos por la crisis que atraviesa la Isla, sin mencionar la responsabilidad interna del modelo económico.
A través de un mensaje grabado enviado a la II Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas Unilaterales, donde insistió en que el país enfrenta un “castigo colectivo prolongado”.
En su intervención, repitió el discurso habitual del régimen y responsabilizó a Washington de los problemas estructurales que hoy afectan a la población: apagones constantes, escasez de alimentos, falta de medicamentos y deterioro de los servicios básicos.
“Cuba es víctima de un castigo colectivo prolongado que pretende arrodillar a su pueblo por hambre, enfermedades y duras carencias de insumos básicos”, afirmó.
El mandatario aseguró que las sanciones buscan provocar un estallido social y romper el orden interno del país, el cual describió como resultado de la “libre determinación” de los cubanos.
Sin embargo, evitó hacer referencia a las decisiones económicas del propio gobierno, ampliamente cuestionadas por su ineficiencia y falta de resultados en medio de una crisis que no deja de agravarse.
También habló del impacto cotidiano en la población, mencionando el desgaste físico y mental de los ciudadanos, así como la imposibilidad de cumplir metas personales.
“¿Permitirán las Naciones Unidas y los Estados soberanos que se agrave el derecho internacional? ¿y se intenten regresar a épocas de barbarie, colonización y esclavitud?”, preguntó durante su mensaje.
Díaz-Canel propuso además crear un mecanismo internacional que obligue a eliminar sanciones y sancione a quienes las imponen, insistiendo en una narrativa que el gobierno cubano ha mantenido durante décadas: atribuir la crisis exclusivamente a factores externos, sin asumir responsabilidades internas.
Mientras tanto, la realidad dentro del país refleja un deterioro profundo. El propio gobernante reconoció que más de 96.000 personas esperan cirugías debido a la inestabilidad eléctrica, entre ellas 11.000 niños.
A esto se suman 16.000 pacientes que necesitan radioterapia y casi 3.000 que dependen de hemodiálisis, tratamientos que se ven afectados por los constantes cortes de energía.
La situación también golpea otros sectores. El transporte funciona de forma limitada, muchas escuelas han tenido que reducir su presencialidad y miles de hogares enfrentan escasez de agua potable y gas para cocinar.
La crisis energética, uno de los problemas más graves, sigue sin solución estructural. El panorama se complicó aún más tras la interrupción del suministro de petróleo desde Venezuela, lo que dejó al país en una situación crítica.
Un reciente envío de crudo ruso, transportado por el buque Anatoly Kolodkin hacia Matanzas, apenas ofrece un alivio temporal. Tras su procesamiento, ese combustible solo cubriría entre una semana y diez días de consumo, incluso bajo racionamiento.
El deterioro económico no es reciente. Desde 2019 la economía cubana ha sufrido una contracción sostenida.
En 2025, el propio Ministerio de Economía reconoció cinco años consecutivos de caída, con una reducción acumulada cercana al 10%. Otras estimaciones elevan ese descenso a más del 20% y prevén una nueva contracción en 2026.
A pesar de estas cifras, el discurso oficial sigue centrado en factores externos. La falta de reformas profundas, la ineficiencia del sistema estatal y la ausencia de inversión han sido señaladas por economistas como causas clave del colapso.
Sin embargo, el gobierno insiste en una narrativa que evita asumir errores y responsabiliza casi exclusivamente al embargo, mientras la crisis sigue impactando cada aspecto de la vida en la Isla.



