Díaz-Canel propone cambio de la canasta básica: será diferente en cada provincia
De acuerdo con las autoridades, la nueva medida afectará directamente el contenido de las bodegas
En un intento de ajustar el modelo económico cubano, el designado presidente Miguel Díaz-Canel anunció una reforma en el sistema de distribución de la canasta básica, en medio de la creciente crisis económica y la escasez crónica de combustible.
El cambio propuesto implica que los municipios deberán generar sus propios sistemas productivos, dependiendo exclusivamente de los recursos locales, y abandonar el modelo centralizado de distribución.
Este anuncio se produce mientras el país enfrenta una bancarrota estatal y la falta de recursos básicos.
La nueva medida afectará directamente el contenido de las bodegas, que históricamente se han abastecido con productos importados, los cuales ya no serán parte de la canasta básica debido a la escasez de combustible y la crisis financiera del gobierno.
La propuesta ha generado controversia entre expertos y ciudadanos. El economista Mauricio de Miranda, crítico del plan, advirtió que esta descentralización de la producción podría desembocar en un sistema feudal en lugar de una solución efectiva a los problemas del país.
Según De Miranda, “la idea de que los municipios deben comer lo que producen es una utopía que no resuelve los problemas de fondo, como la falta de recursos y la creciente pobreza”.
Por su parte, Díaz-Canel también planteó la eliminación del “igualitarismo actual” en la distribución de alimentos, argumentando que no es justo que los trabajadores del gobierno, con su bajo salario, reciban la misma cantidad de arroz subsidiado que los dueños de pequeñas empresas.
Esta lógica ha sido rechazada por algunos analistas, quienes señalan que la producción local es insuficiente para abastecer a los municipios y que el mercado cubano sigue siendo extremadamente limitado.
La propuesta de descentralización: ¿una medida viable?
El sistema socialista cubano ha mostrado fallos durante años, y las propuestas de Díaz-Canel parecen un intento de desviar la atención de los problemas estructurales de la economía.
Según los críticos, el modelo de autonomía municipal propuesto es incompatible con la realidad de un país donde el control estatal sobre la economía sigue siendo absoluto. La falta de libertad económica y la centralización del poder siguen siendo obstáculos insuperables para la verdadera autonomía.
La verdadera autonomía, argumentan algunos economistas, solo sería posible mediante una liberalización del mercado y la eliminación de las restricciones que ahogan a la agricultura y otras industrias del país.
“No se puede hablar de autonomía cuando el sistema económico sigue siendo controlado por el Estado”, afirmó De Miranda, añadiendo que el modelo no ofrece soluciones reales a la crisis alimentaria y económica.



