Díaz-Canel se atrinchera: habla de una supuesta agresión militar de EEUU
La declaración fue hecha durante un acto con activistas extranjeros de izquierda en medio de un apagón masivo
El designado presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó en La Habana que el régimen castrista se prepara para una posible agresión militar de Estados Unidos y aseguró que la dirigencia del país está dispuesta a “dar la vida si fuera necesario” para defender a la nación.
La declaración fue hecha durante un acto con activistas extranjeros de izquierda que llevaron ayuda humanitaria a Cuba, en medio de un nuevo pico de tensión política y un apagón masivo en el país.
El “mandatario” presentó la situación actual de Cuba como una amenaza directa a la soberanía nacional y vinculó ese escenario con la política de presión impulsada por la administración de Donald J. Trump.
En su intervención, insistió en que el país activó un esquema defensivo basado en la llamada “guerra de todo el pueblo”, una fórmula usada durante décadas por la propaganda oficial para justificar la militarización interna y cerrar filas alrededor del poder.
El régimen y su narrativa de plaza sitiada
Díaz-Canel sostuvo que Cuba sigue resistiendo pese a la crisis y habló de una supuesta “resistencia creativa” del pueblo cubano.
Con ese discurso, el oficialismo vuelve a trasladar el peso del desastre nacional hacia un enemigo externo, mientras evita asumir responsabilidades por el colapso económico, los apagones, la escasez de alimentos y la falta de respuestas reales para la población.
Medios internacionales han situado estas declaraciones en medio de una crisis severa en la Isla, marcada por cortes eléctricos prolongados y una fuerte escasez de combustible.
También denunció supuestas campañas de manipulación contra Cuba y dijo que el país enfrenta una “guerra de cuarta generación” dirigida a romper sus vínculos históricos y culturales.
Según su versión, ese cerco serviría para justificar el “bloqueo criminal”, una frase repetida de forma sistemática por el aparato político cubano. De ese modo, el régimen volvió a explotar la narrativa de plaza sitiada con la que intenta explicar su fracaso para sacar al país de la ruina.
En esa misma línea, rechazó las acusaciones sobre falta de legitimidad del sistema político y negó violaciones de derechos humanos en Cuba.
También rechazó que el país pueda ser vinculado con el terrorismo. Esa defensa ocurre mientras La Habana trata de blindar su imagen internacional y conservar apoyos políticos en sectores de la izquierda extranjera, pese al amplio cuestionamiento que recibe por la represión interna y la ausencia de libertades.
Conversaciones con EEUU sin tocar el poder en Cuba
Sobre las conversaciones con Estados Unidos, Díaz-Canel afirmó que Cuba nunca aceptará poner sobre la mesa un cambio del sistema político ni la salida de alguno de sus dirigentes.
Reuters reportó este 22 de marzo que funcionarios cubanos también han reiterado que el modelo político de la Isla no está sujeto a negociación, en medio de contactos bilaterales que continúan pese al deterioro de la relación.
El propio mandatario volvió a decir que conduce esas conversaciones junto con Raúl Castro. Esa afirmación alimenta dudas sobre quién ejerce el poder real dentro de la cúpula cubana. A sus 65 años, Díaz-Canel sigue proyectándose más como un administrador civil al servicio del aparato militar y de la familia Castro.



